La niña indígena
Cuando pensamos en las niñas de nuestro país, observamos el desenvolvimiento de aquellas que están en el entorno comunitario. Se ha recorrido un camino fundamentado en principios, derechos humanos específicos para la niñez y adolescencia, priorizando programas sociales para las familias con el propósito de mejorar la calidad de vida de niños y niñas panameños.
Sin embargo, en plena urbe capitalina, la exposición a riesgos sobre la vida de la niña y su integridad preocupan por el impacto social que representa para una sociedad, mostrar cómo cuida el futuro relevo generacional. Cuando se trata de la niña los peligros son más latentes por el nivel de discriminación, violencia y la falta de información apropiadas a su edad.
La situación es más violenta contra las niñas de otras latitudes. Unicef las denomina las cifras de la vergüenza, donde el 50% de las agresiones sexuales se dan en niñas menores de 16 años; cada 3 segundos casan a una niña; estiman que 10 millones de niños y niñas mueren antes de cumplir los 5 años, la mayoría son niñas; una tercera parte de ellas no acceden a la educación secundaria. Estos hechos motivaron en 2011 a que la ONU declarara el 11 de octubre Día Internacional de la Niña para romper el ciclo de discriminación y violencia, así como impulsar y proteger sus derechos humanos. Este año el lema es promover la autonomía de las niñas adolescentes y poner fin al ciclo de la violencia.
Para las niñas indígenas de Panamá, la esperanza de un mejor porvenir en las comarcas es incierto. Al analizar el tema educativo, esta disminuye significativamente durante la etapa adolescente. El entorno de pobreza, vulnerabilidad y la falta de oportunidades impiden su acceso a la educación.
El Informe estadístico de Unicef Panamá 2013, reporta que más del 10% del total de mujeres de 12 a 17 años, declararon hijos nacidos vivos en la comarca Emberá, siguiéndole las gunas, Bocas del Toro y la comarca Ngäbe Buglé. Regiones con altos embarazos en adolescentes y tasas de fecundidad que impactan finalmente su derecho de acceder a la educación.
Otros problemas son los abusos sexuales, el abandono de alguno de los padres, desnutrición, entornos socioeconómicos agobiantes, expuestas al trabajo infantil, migración y mendicidad. A temprana edad contraen infecciones de transmisión sexual, cuidan a sus hermanos, son víctimas de maltrato y la violencia doméstica, finalmente algunas mueren a causa de su vulnerabilidad.
Las niñas indígenas anhelan comarcas con oportunidades, libre de violencia y discriminación, donde la protección y cumplimiento de sus derechos humanos sean prioridad en la agenda de trabajo de autoridades tradicionales, líderes locales y del Gobierno Nacional. Es obligante que los sueños de las niñas se conviertan en realidad.