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La noche del 9 de Enero

Por: Redacción 11/01/2014

Dr. Eloy Benedetti (/ Última entrega /opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA
  • Estas reflexiones fueron escritas en 1997 por el Dr. Eloy Benedetti (q.e.p.d.), abogado y catedrático panameño.

Panamá se ha distinguido por su historia incruenta, lo cual ha contribuido a que sea una nación con pocos mártires. Por ello sería un infortunio que se borrase de la mente de nuestra juventud la jornada patriótica del 9 de Enero.

Por otra parte, los incidentes de esa fecha giran en torno a nuestra enseña nacional. Los panameños siempre habían resentido que no se les permitiera enarbolar su bandera en la Zona del Canal. En las gestiones reivindicadoras que iniciaba el Gobierno siempre figuraba el derecho a enarbolar nuestro pabellón en todo su territorio.

Como sabemos, fue la trifulca que tuvo como motivo central la izada de la bandera del Instituto Nacional en el asta frente a la Escuela Secundaria de Balboa, el hecho que desencadenó la serie de incidentes y los desmanes que causaron los muertos y heridos del 9 de Enero. En este conflicto también fue afectada la dignidad de la enseña patria que portaban los institutores.

Una obra que contribuiría a preservar en la conciencia nacional, tanto la memoria del 9 de Enero como la majestad de nuestra enseña patria, sería levantar en el mismo sitio donde se iniciaran los acontecimientos, frente a la Escuela Superior de Balboa, un monumento dedicado a honrar los nombres de los 23 mártires y una mención de los 300 heridos causados por acción de los zonians y el ejército norteamericano. El mismo monumento podría servir de marco adecuado para preservar y exponer el histórico pabellón del Instituto Nacional, que según me han dicho, desde que fue entregado por los estudiantes al presidente (Roberto F.) Chiari reposa guardado en el Palacio de las Garzas.

Existe una razón de justicia para que el recuerdo de los mártires de esta jornada sea perpetuado con un monumento. Estos panameños fueron doblemente sacrificados: primero por las balas norteñas y luego por la desidia culposa del Estado, que se abstuvo de exigir con la debida diligencia las indemnizaciones que a estos les correspondía. Los funcionarios de la época sabíamos que postergábamos las reparaciones debidas a los mártires por obtener conquistas y ventajas de carácter nacionales, como la derogación de los tratados existentes. Los motivos de esa desidia fueron patrióticos, pero no éticos.

No obstante, la reacción del pueblo y el Gobierno al injustificado ataque de la noche del 9 de Enero de 1964, se convirtió en soporte de una nueva y agresiva política orientada a lograr la reversión de la franja canalera y, finalmente, a la devolución del propio Canal de Panamá.

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Lunes 10 de agosto de 2026