La ONU ante sus desafíos existenciales
La Carta de Naciones Unidas, suscrita en San Francisco por 51 Estados el 26 de junio de 1945, estableció un sistema mundial para preservar la paz, circunstancias que dio impulso a la descolonización en África, la reconstrucción europea y una Guerra Fría inspirada en un bipolarismo que durante medio siglo puso en vilo a la existencia de la humanidad. Hoy, la agenda global multiforme de la ONU enfrenta una complejidad de retos tanto en la prevención de conflictos como la consolidación de la paz, el fortalecimiento del derecho internacional, la defensa de los derechos humanos, la seguridad alimentaria, la crisis financiera, la crisis energética, el desarrollo sostenible, la problemática derivada de las pandemias y la pobreza extrema. Mientras persisten situaciones críticas en Siria, Sudán, Sudán del Sur, el Medio Oriente, Corea del Norte, Irán y Afganistán.
Nos enfrentamos a la paradoja inaudita, en que los escenarios de conflictos focalizados son el teatro donde se exhiben ensayos reales con el uso de municiones vivas y la pérdida de vidas humanas, poniendo a prueba el poder letal de los arsenales tecnológicos de destrucción para ganancia de los complejos industriales militares de las grandes potencias.
Mientras, en esos mismos escenarios, la ONU mantiene 16 operaciones de paz, haciendo esfuerzos para que la humanidad sobreviva al conjunto de amenazas convergentes como el terrorismo y el narcotráfico, promoviendo el desarme, la remoción de minas terrestres, la protección de población civil, el amparo de los refugiados y el socorro humanitario. Una conmemoración ante desafíos, agravados por la crisis financiera mundial, serio obstáculo para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En medio de esta incertidumbre, los postulados y valores universales de la Carta reafirman su vigencia como objetivos esenciales del desarrollo, la cooperación para combatir la desigualdad y la marginación social, la lucha contra la corrupción, el estado de derecho y la buena gobernanza. Resulta un imperativo reafirmar la observancia de los derechos humanos como deberes indelegables de sus 193 Estados miembros, porque están en la Declaración Universal y en los Pactos Internacionales sobre derechos civiles, sociales, políticos y económicos.
En un mundo atribulado, Naciones Unidas depende de su capacidad de renovación para responder al compromiso de prevenir conflictos. La ONU precisa urgente introducir reformas a su Carta para que el Consejo de Seguridad propicie consensos con potencias emergentes como la India, Alemania, Brasil y Japón.
Abogado, Analista internacional.
