La ópera de Hollande: 'Opus nada'
El último Gobierno francés del quinquenio más nefasto de la historia de la Quinta República gala acaba de estrenarse hace unos días en la ciudad luz. Un gabinete de campaña, un año antes de la última batalla. Al Pantheon de los mastodontes envían al ministro de Relaciones Exteriores, la "star" de la COOP21 (La Conferencia sobre el Cambio Climático en París), pero dicen las malas lenguas que puede que la madre de los hijos de Hollande, le aconseja en la alcoba, ya que se quedó con la mitad del título del exministro de Relaciones Exteriores, como en los tiempos de Cleopatra.
Allí en ese cargo instalan al exprimer ministro del 2012, que fue defenestrado hace unos 2 años, un especialista del alemán para resolver el Brexit, ¿sin hablar bien el inglés? ¿Un hombre sin carisma para dirigir las relaciones internacionales? La única razón para entender este nombramiento es, probablemente, una partida de póker a lo interno del partido socialista francés, más dividido de su historia vs. "Flanby", o tal vez, secuestrarle poder a Valls poniéndole un contrapeso a sus decisiones con el nuevo ministro de Relaciones Exteriores y consolidar la candidatura de Hollande, sin primarias en el 2017.
Lo cierto es que los actuales Monsieur y Madame, de las Relaciones Exteriores galas, salieron del formol de Hollande, con las mismas ropas con que fueron expulsadas del gobierno hace tres años, como hacen los títereteros con sus marionetas, cada vez que cambia el espectáculo. Una ambientalista ("ecologistes") que venía cepillándole los zapatos a Hollande desde hace varios meses, logra el Ministerio de Vivienda, contradiciendo los principios nefastos de su mentora, una diputada que acusó al gobierno de Hollande de ser fascista ("Vichy").
Sin embargo, el cambio técnico se debió a que la titular fue elegida como jefe de región hace unos meses, pero la nueva titular, poco importa como se llama, desobedeció a sus colegas de partido.
Para Hollande esto es fracturar a sus enemigos para reunir su rebaño de campaña. Los íntimos amigos del presidente se quedaron todos en sus cargos, como si no hubiera pasado nada desde el 2012 hasta hoy día.
El fundamento de la ópera de Hollande es dinero para los amigos y hollandistas y palo para los enemigos e indecisos en cinco actos.
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