La paciencia en la vida diaria

Por: Redacción 10/08/2011

No somos conscientes de cuánta falta hace la paciencia en la vida diaria de estos tiempos ya que se ha vuelto, a veces, invivible por la cantidad de cosas que debemos hacer o por la velocidad con que actuamos en todo momento. No hay circunstancia que se salve de hacernos caer en la impaciencia porque hasta para amar necesitamos ser pacientes, dependiendo de la persona que queramos darle ese sentimiento. Aunque parezca mentira, todos andamos, como dicen en mi tierra, con la espina parada lista para que se clave el otro.

Sin embargo, cuando decido pensar, de vez en cuando, analizo la facilidad con que logramos lo que queremos, si lo tratamos con paciencia. Siempre digo a los míos: ten paciencia cuando hablas con los demás y soporta los errores que cometen como ellos soportan los tuyos porque, si deciden ponerte en la lista negra, te va peor.

Cuando estás en un tranque de autos, para qué tocar la bocina del carro e impacientarte que lo único que logras es que tus coronarias se contraigan con el peligro de un infarto y solo tú sales perdiendo. Muchas veces, en una conversación, lo que dices es mal interpretado y te responden groseramente sin necesidad.

Otras veces no te lo escuchan y lo repiten como idea nueva hasta sacarte de quicio y piensas que eres tú el que no sabes hablar. Ten paciencia y repite nuevamente lo dicho sin alterarte. Si llamas a un teléfono y preguntas de dónde hablan y te responden con quién quiere hablar, da una explicación porque pasarán el día entero en lo mismo. No imaginan las cosas que hay que soportar pacientemente para lograr lo que deseas; pero si te alteras y lo haces con la otra persona, terminan peleando y perdiendo ambos la paciencia.

Cuando sabemos que alguien hace mal las cosas en perjuicio de muchos; cuando vemos cómo violan los reglamentos de tránsito, cómo se aprovechan de la influencia para cosas indebidas, cómo algunas autoridades se hacen la vista gorda por conveniencia, en vez de aplicar sanciones, entonces perdemos la paciencia porque nos sentimos impotentes ante tanta injusticia.

Pero lo peor es cuando, al verlas sentimos deseos de “matar”, pensamos en las dificultades que eso nos traería y nos decimos que la cárcel es muy oscura, no hay amigos, traguitos ni bailes; entonces retrocedemos y es cuando debes decirte: ten paciencia porque los demás quedan tranquilos y tú trasquilado. Mejor es tener paciencia y sentir que en la vida no vale la pena mortificarse por nada ni nadie sino por ti y tu conciencia para ser feliz a pesar de todo.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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