La participación ciudadana en el fomento de la cultura ambiental
La participación ciudadana es uno de los principio fundamentales de la libertad, patentizado por las diversas convenciones, salvaguarda de los derechos humanos, civiles y políticos y, garantizado por las constituciones políticas de todos los regímenes democráticos; acuñando de esta manera, una acción deliberada y consciente, tanto individual como de manera colectiva, a través de los distintos mecanismos e instrumentos disponibles, con la finalidad de incidir en la toma de decisiones de los entes públicos para su fiscalización, control y ejecución de los asuntos políticos, ambientales y socio-culturales de interés general.
Corresponde al Estado, a través del gobierno de turno, encargarse de liderar la compleja misión de proteger, conservar y canalizar el aprovechamiento de los recursos naturales y del ambiente, así como regentar, aplicar y hacer cumplir las legislaciones y un conjunto de medidas estratégicas para condicionar y determinar el aporte y alcance del sector público y privado. El complemento a esta dinámica se logra con la apertura de espacios de participación, en donde el aporte social, se constituye en el eje transversal, de toda acción humana.
Este ideario de políticas ambientales, es el responsable de mantener el equilibrio en nuestro medio, en especial, el hábitat, y los variados ecosistemas, a través de la intervención, para que los diversos actores, encuentren la sinergia en la sostenibilidad ambiental y en la mística de la participación ciudadana; en aras de un mejor entendimiento y convivencia entre las diferentes especies que habitamos este planeta. A diferencia de otros inquilinos, el ser humano es el que menos protege el ambiente y, es el más vulnerable a las repercusiones de los cambios habituales por la acciones antropogénicas.
La Participación Ciudadana se inserta en nuestro medio, gracias a los aportes interculturales de sociedades maduras de países desarrollados y es retomado por instituciones públicas y particulares que, están promoviendo una mentalidad conservacionista de la biodiversidad, a través de la mitigación del cambio climático, con el afán de compartir conocimiento y responsabilidades con la sociedad civil y demás protagonistas interesados, como única alternativa hacia el fomento de una nueva cultura ambiental
Como propósito del tecnicismo institucional, procura actualizar y fortalecer mecanismos y capacidades para gestionar y monitorear los programas ambientales de los diversos sectores, para luego en consenso, definir las políticas, proyectos y acciones amigables con el ambiente; sin comprometer lo poco que le podríamos heredar a las próximas generaciones, en materia de recursos naturales, ante de que sea demasiado tarde. Cada día que transcurre, los indicios son críticos y nos brindan un escenario, cada vez más sombrío, el cual tarde o temprano, habrá que enfrentar, como un desafío global.
En la medida que la sociedad organizada, grupos de bases comunitarias y las autoridades, enarbolen la bandera de sus derechos y deberes, de esa misma manera, consolidaremos una mejor estrategia hacia un cambio en los patrones de conducta, donde fluyan las diversas corrientes del pensamiento humano, enfocadas a converger en el renacer de una nueva cultural ambiental; apegada a valores de conservación, donde impere la consideración por un patrimonio privilegiado que nos brinda la naturaleza para el disfrute de la vida; procurando siempre, la sostenibilidad y el equilibrio entre la flora, la fauna, los seres humanos y sus respectivos ecosistemas. No existe otra alternativa para proteger nuestro único hábitat, que fomentar la cultura ambiental a través de la Participación Ciudadana.
“La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que solo es una imagen”.Blas Pascal.
Administrador Público y Docente.