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La partidocracia y sus aliados

Por: Redacción 24/02/2016

El reciente proyecto de reformas al Código Electoral, propuesto por el Tribunal Electoral con el aval y consenso de los partidos políticos y del llamado Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales, lejos de ser un instrumento para el avance hacia la consolidación de la democracia, constituye un medio para la consolidación del sistema electoral clientelista, basado en la plutocracia que sostiene a la corrupta partidocracia que ha venido gobernando al país.

Se trata, como queda claro en algunos de sus aspectos fundamentales, de una verdadera regresión sobre aspectos que con paciencia, sentido de bien común y movilización, fueron construidos con la finalidad de superar el carácter profundamente antidemocrático del sistema electoral panameño.

Esto es muy claro en el caso de las candidaturas independientes, conocidas formalmente como candidaturas por la libre postulación a la presidencia. Esta figura, que fue acremente combatida por la mayoría de los magistrados del Tribunal Electoral, uno de los cuales llegó a declarar que las mismas constituían un " político", fueron finalmente viabilizadas por un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia realizado el 30 de abril del 2009, a solo tres días antes de las elecciones de ese año. Con esto se abría, luego de un largo esfuerzo, un nuevo e importante medio para enfrentar a la partidocracia y sus aliados.

Este logro se consolidó con la Ley 54 de 2012 que reformó el Código Electoral, la cual permitía la participación de los independientes por la libre postulación, sobre la base de la recolección de una cantidad de firmas equivalentes al 1% de los votantes de la anterior elección presidencial. Esta ley, sin embargo, contenía dos elementos adversos. En primer lugar, elevaba el número de estas firmas a un 2%, a partir de las elecciones del 2015; en segundo lugar, solo permitía la participación de tres candidatos independientes, pese a que un número mayor alcanzara la cifra de respaldo exigida.

La situación de las candidaturas a la presidencia por la libre postulación empeora notablemente con el actual proyecto de reformas electorales. Estas, que recibieron hasta el apoyo consensuado del Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales, que se suponía que representaba a la llamada sociedad civil, hacen extremadamente difíciles las candidaturas independientes, tal como sería el objetivo de los partidos políticos y el propio Tribunal Electoral. Estos resultados fueron previsibles desde el momento en que el Tribunal Electoral negó la participación de los independientes con el simple derecho a voz, en la Comisión de Reformas Electorales. También lo fueron en la medida que los constantes llamados de atención que realizamos sobre estos problemas, cayeron en oídos sordos, por no calificarlos de hostiles.

Es así que de aprobarse el actual proyecto de reformas electorales, tendríamos la siguiente situación: de acuerdo con las mismas se podría inscribir un partido político con la adherencia del 2% del electorado de los últimos comicios para lo cual se les daría un plazo de cinco años; para el caso de las candidaturas independientes se tendrían que recoger firmas de apoyos también por un monto del 2% de los votantes de las últimas elecciones, pero lo tendrían que hacer en aproximadamente cinco meses.

En pocas palabras, los partidos tendrían un plazo de 60 meses para realizar la tarea, mientras que los independientes tendrían que hacerlo en solo 4 meses. Esto significa que el promedio de firmas mensuales que un partido debería asegurarse sería de 629 personas, mientras que en el caso de los candidatos independientes a la presidencia sería de 9,432 personas. Se trata de una relación de 1 a 15, sumamente inequitativa.

Más aún, en el caso de los candidatos independientes a la presidencia aun cuando recojan un número de firmas equivalentes a las necesarias para inscribir un partido, no necesariamente lograrán la postulación, ya que la ley seguirá diciendo que solo lo harán los tres que más firmas recojan. Si a esto se suma que, de acuerdo con información recogida por el diario el 10 de febrero, el financiamiento público preelectoral irá en 98% a los partidos políticos y solo 2% a todos los candidatos independientes, queda más claro el daño que la partidocracia y sus aliados le están haciendo al avance de la democracia.

Siguiendo, entonces, las ideas del papa Francisco cuando todavía era el arzobispo de Buenos Aires, se puede afirmar que la tarea sigue siendo la de "redescubrir la política", lo que significa "restituirle el alma que la partidocracia le ha quitado". Tendremos consecuentemente que seguir luchando por un sistema electoral efectivamente democrático.

Economista

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Viernes 24 de julio de 2026