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La paz colombiana

Por: Redacción 10/08/2016

El conflicto armado ha durado más de medio siglo, después del asesinato de Gaitán, líder popular, que se presumía ganador de las elecciones generales convocadas vísperas de su muerte violenta. En esas condiciones se inició la lucha armada por la toma del poder, al final una vía inútil, que significó una gran tragedia nacional, con miles de acontecimientos sangrientos pérdidas de vidas, haciendas, secuestros y, finalmente, trasiego de drogas. Paralelamente, nacieron grupos armados irregulares ajenos a los primeros, que únicamente se dedicaron al saqueo y la extorsión.

La violencia se generalizó en todo el país, especialmente en el área rural, donde los índices de pobreza extrema continúan, a tal punto, que existe un alto índice de fallecimiento en niños por desnutrición.

El cuadro en la desolación, y de otras lacras sociales, sería interminable. La exigencia popular es la paz, todavía difícil de alcanzar, a pesar de acuerdos firmados con algunas de las partes involucradas.

Las soluciones resultan sumamente complejas, sujetas a plebiscito popular, contestando SÍ o NO a los acuerdos tomados en La Habana, entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (Farc) y el Gobierno de Juan Manuel Santos, que se espera que sean irreversibles sin modificación del texto final.

Finalmente, las interpretaciones de las controversias se pudieran convertir en verdaderos obstáculos, incluso a posteriori.

Hechos de guerra versus accesiones terroristas. Secuestros versus retenciones. Impuestos de guerra versus extorsión. Así continuaron las divergencias en la mesa de negociaciones.

Según algunas interpretaciones se reparten las culpas y no las penas. Luego añaden, desde el momento en que las Farc puedan designar miembros de la Comisión de la Verdad, queda abierta la posibilidad de incidir en la selección de los jueces, que serán encargados de la famosa Jurisdicción Especial para la Paz.

Estos y otros aspectos no menos importantes son producto del debate nacional.

El proceso político colombiano se aparta, por sus características, de otros en el continente, todavía en momentos decisivos, donde el margen popular es mínimo.

La pobreza en todos niveles, se extiende, al igual que los servicios sociales. La terminación de la guerra, en los términos conocidos es muy importante y necesaria, el pueblo la reclama, pero es solo un ápice, todo está por hacer.

Arquitecto

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