La paz continental
Recientemente se anunció la incorporación del FLN (Frente de Liberación Nacional) de Colombia, segunda organización insurreccional en el país, que se incorporará al diálogo con el Gobierno Nacional para la búsqueda de la paz. En la misma actitud se encuentran las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en un intento de entendimiento con la misma intención hace un buen tiempo, con avances significativos.
Sin duda, la nación colombiana ha sido afectada extraordinariamente en su institucionalidad durante más de medio siglo, con consecuencias catastróficas. El recuento sería sumamente complicado, y sus implicaciones también. Por los avances alcanzados en estos últimos años, con los auspicios de Noruega y Cuba, se vislumbra la posibilidad de alcanzar la paz que espera este pueblo suramericano, con una población de casi 40 millones.
Otro avance significativo por la paz continental se observa en la mayor de las Antillas, donde el presidente Obama se esfuerza por finalizar el bloqueo económico contra la Isla en el Congreso norteamericano, con una data similar al colombiano.
La desaparición de las dictaduras militares que se extendieron por todo Centro, Sur América y el Caribe, ha significado un logro transcendental para la paz indispensable. El aporte más idóneo para continuar avanzando en esa dirección lo constituye la creación del Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) creada en el año 2014.
Resulta muy significativa la contribución del papa Francisco I, que en ambos conflictos se ha dirigido en busca de la paz, incluso en sus visitas al Continente, donde no ha cesado en esos propósitos.
El éxito de estas iniciativas tendrán una gran proyección a nivel mundial, donde todavía persisten los conflictos territoriales, religiosos, sociales y de otra índole, incluso reminiscencias de tipo imperialista, que entre otras realidades no contribuyen al necesario entendimiento mundial por las realidades climatológicas que hoy se perciben fehacientemente en todo el universo.
Numerosos científicos, intelectuales y dirigentes, políticos de todos los ámbitos y naciones, incluso instituciones muy respetables, nos alertan con esta problemática que nos amenaza a corto y mediano plazo.
El futuro está en nuestras manos, por modestos y sencillos que sean nuestros aportes, debemos pronunciarnos, como ocurre anualmente en Hiroshima, ejemplo representativo de genocidio, que presenta otras modalidades no menos graves y repulsivas. Lograr la Paz Mundial es la consigna, nuestro Continente está dando un buen aporte.