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La paz social

Por: Redacción 29/05/2015

El término resulta sumamente amplio y propio para cualquier tipo de análisis que nos brinde luces para su debida interpretación. Veamos su aplicación en la convivencia actual de carácter social, en la que el acelerado crecimiento tecnológico y económico nos hace vivir en corto tiempo condiciones diferentes, imprevistas.
Por ejemplo, el núcleo familiar presenta un comportamiento muy diferente a nuestra tradición, los entes sociales sufren una verdadera transformación difícil de impedir, no solo en ese ámbito, también se refleja en múltiples aspectos.
Los valores que heredamos en gran medida se modifican o desaparecen, influenciados no solamente por el peso de los medios de comunicación, también por la incidencia en la interpretación de la sociedad en el campo laboral, político, religioso y de la propia convivencia humana.
El aumento poblacional, a pesar de las dificultades es vertiginoso, al igual que la competencia y el conocimiento en casi todas las actividades básicas.
Los hábitos que nos vienen ya pasan de moda sin previo aviso o anticipación, es ineludible una permanente ambientación o comprensión.
Los científicos se multiplican, y las leyes también, vivimos un mundo de cambios, en los cuales se modifica la dependencia en muchísimos aspectos.
En medio de esta problemática necesitamos encontrar la paz interior y en nuestro entorno, a distintos niveles y realidades. Cada día nuestro poder personal disminuye o resulta nulo, no queda otra solución que la adaptación, allí está el éxito.
La consecuencia no es la renuncia, tenemos que modificar el modo de pensar o de actuar, en busca de la verdad. Desde luego se establecen las escalas de valores que nos correspondan, en las que podemos insertarnos.
El espacio se nos amplía, similar a los vuelos espaciales, que resultan otra muestra, salvando las distancias.
La paz resulta piedra angular, su búsqueda nunca está inconclusa, siempre es posible alcanzarla. No puede establecerse el distanciamiento de las nuevas generaciones, al contrario hay que acortar las distancias, al inverso de los viajes espaciales, resultante de nuevos tiempos.
No es necesario ejemplarizar, solamente mirar y valorar alrededor, nuestra vida y experiencias podríamos compararlas con una estrella fugaz, cada vez más rápida.
La vida y la sociedad continuarán su itinerario, con la paz como una necesidad ineludible. Y nosotros estamos insertos, no podemos aislarnos, nuestra búsqueda es continua también, con ella debemos navegar, la brújula no ha dejado de ser un instrumento, solo debemos mantenerla en paz, valga la redundancia.

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Viernes 31 de julio de 2026

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