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La pedagogía, auténtica ciencia de la educación


Paulino Romero C. (opinion@epasa.com) / Pedagogo, escritor, diplomático

Antes de recordar las raíces y las proyecciones sociales de la educación en Panamá, deberíamos referirnos, por rigor metodológico, a la antinomia universo-región y esclarecer detenidamente los derechos de uno y otro extremos en la teoría pedagógica. El asunto es digno de amplio análisis. Empero, adelantamos nada más, con previa licencia por la inversión, algunas ideas que hemos confirmado en nuestro meditar intermitente.

La pedagogía participa por igual de lo universal y de lo regional compartiendo así la eterna naturaleza del hombre, que es universal por el espíritu y es actual y local por la envoltura orgánica y por el ambiente. En efecto, vive el alma humana un aliento de universalidad que vincula unas con otras las épocas, al grado de estar permitido que unos representemos la historia del género humano como una curva irregular, ascendente y continua, por la que todos nos reconocemos herederos del patrimonio espiritual del pasado y trabajadores inexcusables al servicio del futuro de la especie.

Este patrimonio espiritual del género humano se modela, se plasma en cada uno de nosotros conforme a la temporalidad de nuestra vida, a las exigencias del medio, a la naturaleza de los instrumentos de acción de que dispone.

Quien mire nuestra realidad social con elevado criterio histórico puede negar, que una de las notas distintivas de la vida general de América Latina, es que las naciones se hallan en mitad de camino entre el estado colonial de organización y la anhelada plenitud republicana. Es progresiva pero lenta la superación de formas coloniales en nuestra estructura social, y las supervivencias son todavía tantas que se necesitará de tenaces esfuerzos colectivos para lograr la definitiva forma republicana de existencia.

La pedagogía, a diferencia de otros órdenes del saber universal, no puede olvidar esta dramática realidad social circundante. Sin confundirse con la medicina ni con la religión (urgencia y trascendencia), la pedagogía recoge el saber

de los siglos para aliviar en lo posible la penuria espiritual de las multitudes, en

apostólico propósito de convertir la horda en comunidad y el individuo en persona quitando al “yo” zoológico las ásperas aristas hasta diluirlo en la onda espiritual del “nosotros”.

Sin confundirse con la sociología, la pedagogía supone una comprensión de la economía social contemporánea; esa comprensión de lo actual, aliada con la experiencia secular de otros pueblos, se fusiona en la piadosa preocupación pedagógica, que no es precisamente postura académica sino realización inmediata en la comunidad. Sin confundirse con la filosofía, la pedagogía supone una visión panorámica de pensamiento universal y un criterio propio que permita mirar desde lo alto el camino que se sigue y aconsejarlo con profunda convicción.

Sin confundirse con la psicología, la pedagogía supone a la vez contacto actual, constante y avisado con las masas populares, con los jóvenes de las escuelas, con la niñez de los campos, con los hombres de gobierno, con familias de todas las situaciones y contrastar con frecuencia los problemas mediante recursos científicos, a fin de explorar en todas sus manifestaciones la realidad psíquica sobre lo que se quiere operar.

Sin confundirse con la política, la pedagogía entraña clara conciencia de los fines supremos de la nacionalidad, cierto conocimiento de los factores que concurren a su vida y no poca sensibilidad para adivinar las causas de su relajamiento en el engranaje legal y político vigente. Y compartiendo todo eso, la pedagogía es, además, lo que no es ninguna de las mencionadas disciplinas, pues por esencia propia ella estudia la naturaleza de la proyección espiritual formativa, proyección que se verifica de hecho como consejo y previsión que los adultos alojan en la inexperta conciencia de las nuevas generaciones.

En la empresa educativa y en la inquietud pedagógica debe existir una colaboración simultánea, alojado cada uno en su zona con vistas a la labor de conjunto. Cualquier empresa educativa resultará ineficaz para los fines de la nacionalidad en un país republicano, si las leyes y los gobiernos no concurren a borrar las distancias que la explotación económica y la vacuidad espiritual mantienen como caricatura y supervivencia de estados sociales superados.

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Viernes 14 de agosto de 2026