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La pertinencia en educación, un reto para el sistema

Por: Redacción 04/11/2013

Paulino Romero C.* (opinion@epasa.com) / *Pedagogo, escritor, diplomático.

Saludamos con fervor cívico la Bandera Nacional en su glorioso día. Con motivo del 110 aniversario de la República, y en homenaje a nuestro símbolo patrio, trataremos el tema educativo. La sociedad panameña atraviesa hoy por un momento de grave crisis, de profundos conflictos internos a los cuales la educación no escapa. Ha llegado un momento en el que resulta absolutamente necesario un proceso de recuperación y reconstrucción de nuestras formas de convivencia social. Si bien hay graves obstáculos que dificultan esta tarea, hay también condiciones y fuerzas que la posibilitan. Particularmente importante en este sentido es la presencia de dos estrategias sociales conflictivas frente a esta crisis. Por un lado, la que se plantea el problema y busca soluciones inmediatas en políticas autoritarias y represivas; por el otro, la que intenta que reexaminemos nuestras formas de vida y las reorientemos en la dirección de una mayor libertad.

Desde hace tiempo se plantea con insistencia la urgente necesidad de una planificación integral de la educación. La razón fundamental es clara: el sistema educativo panameño ha dejado de ser pertinente tanto para las necesidades e intereses de conocimiento de una sociedad de mercado como para las de convivencia social y el desarrollo personal. En este sentido, la exigencia de pertinencia social y personal será el tema común de todo intento de reforma. Ahora bien, ¿cómo vamos a definir esta pertinencia? ¿En el sentido de lo que las necesidades de una economía de mercado demandan o en el que exigen los intereses de la convivencia democrática y el desarrollo pleno del ser humano?

No se trata de que ignoremos las demandas de la economía de mercado; por el contrario, la planificación integral de la educación deberá atender a estas, pero no someterse a ellas. Para que esto pueda ocurrir, es importante señalar que buena parte de estas demandas se refieren hoy día a conocimientos, destrezas y actitudes tradicionalmente asociadas con la educación liberal y las humanidades: la capacidad de investigación y procesamiento de información, la habilidad para solucionar problemas y tomar decisiones, destrezas y actitudes para el trabajo en equipo, autonomía y creatividad intelectual.

Desde la perspectiva de la convivencia social en Panamá, fenómenos recientes como la ola de violencia, criminalidad, asalto a mano armada, robo de bancos, narcotráfico, consumo de drogas y corrupción que nos azota, la inseguridad colectiva, etc. plantean la necesidad de una educación que simultáneamente desarrolle la autonomía o independencia de criterio de las personas, al tiempo que las capacita y sensibiliza para tolerar las diferencias de criterio en una sociedad que ha dejado de ser monolítica, y para el establecimiento de relaciones de cooperación que nos permitan hacer frente colectivamente a nuestros problemas.

Nuestros niños y jóvenes se enfrentan a un mundo terriblemente complejo y conflictivo. La desintegración de las instituciones sociales primarias, la ausencia de un sistema de ideas y valores que defina de modo claro las expectativas sociales de unos roles crean simultáneamente un espacio tanto para una educación autoritaria como para una libertaria.

La tarea de los educadores panameños es plantear una estrategia o concepción de la planificación integral de la educación en la que se establezca un efectivo balance entre las exigencias que brotan de la economía de mercado y el proceso político-social y las auténticas necesidades humanas de desarrollo personal y vida comunitaria. No puede permitirse que, por ejemplo, el replanteamiento de la educación liberal se reduzca al sentido de destrezas requeridas por el mundo de la economía de mercado. Cuando esto ocurre, el desarrollo del pensamiento crítico se reduce a la inteligencia y astucia para los negocios; la ética a la conciencia legal para prevenir riesgos de mala práctica; la comunicación pública en interacción retórica y sofística al servicio de la manipulación y control mental.

Pero para conquistar estos espacios, los educadores panameños con auténticos intereses humanistas debemos unirnos por encima de diferencias disciplinarias e ideológicas y con sentido crítico y voluntad firme asumir el reto que la coyuntura actual nos plantea. A esta tarea se encaminan los esfuerzos realizados por nosotros.

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Miércoles 12 de agosto de 2026