La pesadilla diaria de los capitalinos
Todos los días escuchamos las quejas de conductores y usuarios del transporte público sobre las largas horas que deben pasar atrapados en los tranques.
Además, casi todas las calles de la ciudad capital están llenas de huecos, los desvíos en las avenidas abundan y por la falta de estacionamientos, las aceras se convierten en aparcaderos, lo que hace más tedioso el transitar.
Hay algunas personas que se han mudado al interior del país para no tener que vivir esta pesadilla diaria.
El consuelo que nos brindan las autoridades, es que debemos tener paciencia, porque es un mal temporal, y terminadas las obras del metro, la calidad de vida de los panameños mejorará considerablemente.
En los países en los que opera este sistema masivo de transporte son palpables las ventajas que tiene la población para desplazarse, incluso grandes distancias.
Personas que han vivido una experiencia reciente de cambiar a este esquema de transporte, dan fe de las ventajas que implica. Seguridad, horarios definidos y menor tiempo empleado en el desplazamiento. Pero son ciudades enormes comparadas con Panamá, con muchos habitantes, lo que hace que este modelo sea exitoso y rentable.
La duda es si para los panameños será una experiencia también positiva. Estamos acostumbrados a pagar muy poco por el servicio de transporte, con la consecuencia de que ha sido muy malo.
Expertos en la materia ya han sentenciado que el metro no será rentable y que el Gobierno deberá subsidiarlo, de lo contrario la población tendrá que cargar con el precio de esta millonaria inversión.
Estamos de acuerdo que lo que había no podía continuar, que lo que tendremos es el ideal al que apuntan todos los países en desarrollo, pero sabemos que las cosas buenas cuestan y debemos estar preparados para ello.
