La pobreza en nuestros países
Son muchos los temas de los que queremos hablar o escuchar; a veces decimos algo porque discutirlos gana simpatía: la pobreza es uno de ellos como tema candente y hay que tratarlo con detenimiento, con voluntad política y civil, comprometidos en solucionarlo.
Esa llaga mundial de trascendentes dimensiones tiene que ser afrontada con coraje, porque la pobreza no es una cifra, es una realidad. La pobreza es, hoy por hoy, el principal problema de los países desarrollados, los subdesarrollados y los que están en vías de desarrollo. Todos hablan de pobreza, pero solo la conoce aquel que realmente la vive o la ha vivido. Garantizamos a las familias de recursos o de pocos de los mismos, para que todos los niños acudan a la escuela evitando la deserción escolar. Se le ha inculcado a ese pueblo una cultura ocupacional que desarraigue la de la dádiva y los prepare para la competitividad laboral. No es el paternalismo la solución a la pobreza. El combate tiene que ser permanente, fundamentado en la dignidad del hombre.
Hablar de pobreza es hablar de inequidad, de falta de oportunidades que llevan a los países a la pérdida de la paz social. ¿Qué es la pobreza? ¿Cómo la siente cada uno? Puede ser la falta de todo o la insatisfacción por no tenerlo todo; puede haber pobreza interna o externa, física o emocional, la que produce tristeza o la que alberga tal tranquilidad y conformismo que permite sentir felicidad aun en medio de la carencia.
QUIENES ESTÁN FALTOS DE DINERO PUEDEN SER RICOS EN ESPERANZAS, ABUNDANTES EN SALUD. LOS JÓVENES SON POBRES EN MADUREZ, PERO ESTÁN LLENOS DE ENERGÍA FÍSICA, DE ILUSIONES Y EXPECTATIVAS.
Semejante pérdida constituye una gran pobreza de visión prospectiva de no aprovechar esas oportunidades y la vida misma como parte de los haberes. No hay pobreza total en el mundo, existen necesidades, declinar la existencia y de los sentidos.
Por la época de nuestra separación de Colombia, Panamá era una provincia olvidada del vecino país y reinaba la pobreza. Esto fue una de las razones que llevó a un grupo de hombres y mujeres a pensar en la separación de Colombia. Existen actualmente factores políticos, sociales, humanos, culturales y éticos que influyen en el estado carencial de una sociedad. En nuestro país experimentan la pobreza aquellos panameños que emigran de su interior natal y de sus comarcas indígenas hacia los centros urbanos, y especialmente a la capital. Con el impulso gregario de los hombres se agrupan en viviendas improvisadas y en condiciones precarias. El hacinamiento marca como hierro candente la vida de esos seres y sus hijos. Muchos gobiernos no permiten darles acceso a centros de salud, escuelas, caminos de penetración ni a una vida digna; así persiste la frustración de sus sueños y la continuación de una existencia complicada. ¿Qué alicientes tienen esos campesinos? Son seres trabajadores, con aspiraciones, pero con trabas para empezar nuevamente sus faenas. Se resignan a bregar por la subsistencia familiar, sin poder colocar el sobrante de sus productos para mejorar sus vidas. Esa gente, sumida en la pobreza por falta de oportunidades, nunca tendrá acceso al poder, no tienen un presente ni un mañana.
Superar la pobreza en nuestros países supone un esfuerzo ingente que trasciende al Estado. Si bien es cierto debe intervenir también la empresa privada en la creación de empleos. Como rector de una política antipobreza le corresponde al Gobierno dar incentivos a la empresa privada; acabar con la lucha de clases sociales por medio de propuestas de desarrollo económico. Como parte del círculo vicioso que forma la pobreza, los pobres viven mal y los Gobiernos descuidan la atención a los pobres. No puede vivir con dignidad quien pide permanentemente. No puede hablar de valores quien no es capaz de servir a los demás sin pedir nada a cambio. De poco sirve el empleo si las necesidades básicas son de segunda clase, con desigualdad de derecho a las mismas. Panamá ocupa un gran lugar en el mundo con la peor distribución de sus riquezas porque no existe un desarrollo para lograr empleo, y mientras esto no se llame distribución, todo el cambio de pobreza no llegará a sentirse en serio.