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La pobreza se cuenta con bolitas


Marisín Villalaz de Arias / Médico (opinion@epasa.com) / -

Toda la vida ha existido la pobreza en el mundo, desde miles de años antes de Jesucristo. Quisiéramos que esa pobreza desapareciera y nos diera la oportunidad de que cada uno tuviera su comida, sus comodidades y una vida digna para acabar con las ayudas que debemos proporcionar a aquellos que tienen menos en gran medida. Desde luego, que la extinción de la pobreza va unida a la educación, a la manera cómo criamos a nuestros hijos y a la idiosincrasia de cada ciudadano para permitir que esa falta de todo exista o podamos combatirla.

LA TENEMOS DE ESPÍRITU, DE MORAL Y ESO NOS LLEVA A DEPENDER DE OTROS Y DEL GOBIERNO, A QUIEN ACUSAMOS DE NO AYUDARNOS CUANDO NO SOMOS CAPACES DE VENCER OBSTÁCULOS POR NOSOTROS MISMOS.

No quiero hablar de política ni de ningún partido en relación con el tema: pero han sido varios los gobiernos que han deseado buscar paliativo a nuestra situación económica para que cada panameño viva dignamente. Se ha tratado de enseñar a pescar al pescador, a preparar profesionalmente a cada panameño para que esté en condiciones de encarar un trabajo que se le ofrezca, de manera que pueda llevar el sustento a su familia y lograr que sus hijos vayan a la escuela desayunados evitando que sea el Gobierno el que le proporcione esa alimentación a los niños. Cada padre y cada madre debieran estar orgullosos de tener y aprovechar esas oportunidades de ser el sustento de su familia. Cada padre y cada madre debiera aprender a trabajar honradamente para que su descendencia pueda surgir, estudiar, ser profesionales y, algún día, no depender de otros para vivir holgadamente.

Tal vez los panameños nos hemos acostumbrado a que nos proporcionen lo indispensable y así nos faltaría lo otro para vivir mejor. Sé que existen algunos que prefieren vivir de camaroncitos diarios, a tener un trabajo fijo. Y me pregunto por qué sucede esto. ¿Acaso no es más digno ganarse honradamente el dinero trabajando que pedirlo como limosna? Dónde radica realmente la pobreza del panameño? Desde luego que sería utópico querer eliminar la pobreza totalmente; pero sí es factible disminuirla hasta donde sea posible. Todos los días escucho en la radio anuncios de empresas ofreciendo trabajo y capacitación previa para que logren ser profesionales. ¿Dónde están los panameños que desean entrar a capacitarse para ocupar una posición en esas empresas y vivir holgadamente? No sé cómo tildar la situación de que el 70% de los estudiantes de las universidades panameñas son mujeres. ¿Qué hacen esos padres que no se motivan a superarse con estudios y preparación para obtener las posiciones que necesitan? O es que los padres no existen en esa clase pobre y media baja porque pasaron por la vida de las mujeres tan solo para engendrarles un muchacho que luego evitan la responsabilidad de mantener.

Entonces, no somos lo suficientemente pobres materialmente, sino psicológica y emocionalmente porque somos pobres en valores, en moral, en responsabilidades, en autoestima y en valorarnos a nosotros mismos hasta encontrar el punto de superación que nos lleve a vencer la pobreza. La tenemos de espíritu, de moral y eso nos lleva a depender de otros y del Gobierno, a quien acusamos de no ayudarnos cuando no somos capaces de vencer obstáculos por nosotros mismos.

Pobreza es, por ejemplo, cuando un hombre asesina a su esposa o compañera y deja en la orfandad a sus hijos, de los que deben encargarse luego sus abuelos. Todo por una inseguridad emocional de esos hombres que no han sabido hacer sus vidas y sobrellevar las situaciones hogareñas. Pero nos quejamos de todo: del tener y del no tener; del pertenecer o del no pertenecer. Pero debiéramos pensar, especialmente, en el Ser porque lo que uno es vale más que lo que se tiene. Hoy todos aspiramos a tener, aun sin saber cómo alcanzarlo, pero nos olvidamos de ser alguien en la vida porque no se nos indica nuestro verdadero valor, conocernos lo suficientemente y poder aspirar más allá de nuestras posibilidades.

La pobreza no es lo que pensamos. Es una realidad que debemos combatir en cualquier forma, ya que si pensamos como pobres, lo seremos el resto de nuestras vidas y esas no son nuestras aspiraciones. Debemos querer llegar bien lejos y superarnos como lo han hecho muchos panameños con madres trabajadoras que los han educado y hoy son profesionales que dejaron de ser pobres, ellos y esas madres. Volvamos nuestro rostro a un futuro mejor, lleno de ilusiones y visiones positivas.

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Viernes 14 de agosto de 2026