La política, al desnudo
Las publicaciones de los cables diplomáticos de Estados Unidos, filtrados por la organización Wikileaks y entregados a los medios de comunicación, tienen una característica en común: allí se puede leer la política y sus manejos sin filtro. Sin ningún tamiz que modere las opiniones y acciones de los actores políticos.
Es que los funcionarios de las embajadas del país del Norte escribían con honestidad brutal. Incluso sus propias opiniones, que a veces no terminaban de coincidir con la realidad.
El último cable filtrado por Wikileaks aPanamá Américay publicado hoy es un buen ejemplo: en el 2008 la ex presidenta Mireya Moscoso decidió apoyar la candidatura del hoy jefe de Estado, Ricardo Martinelli, a cambio de impunidad para ella, reportó el ex embajador de Estados Unidos, William Eaton.
Según el cable diplomático, Moscoso condicionó su respaldo a la campaña de Martinelli, a cambio de no ser investigada e inculpada por acciones relacionadas con su gobierno en el caso de que el candidato de Cambio Democrático llegara al poder (lo que finalmente ocurrió).
La fuente que utilizó la embajada para informar sobre el pedido de Moscoso fue, justamente, el actual Presidente.
Hoy, a la luz de las filtraciones, Moscoso niega tal arreglo. Claro, se hizo público y perdió toda la confidencialidad que requiere este tipo de “acuerdos” entre políticos.
Y eso, en Panamá, no es nuevo: Martín Torrijos también acordó con Moscoso (el famoso pacto MAMI) tiempo antes de dejar el poder.
Los pactos son un calco: impunidad a cambio de dejar gobernar sin poner palos en la rueda.
Pero no solo de ese tipo de acuerdos habla el cable: también del supuesto apoyo de Alberto Vallarino a la campaña de Martinelli y, sorpresivamente, del respaldo que le habría ofrecido Juan Carlos Navarro, del opositor PRD.
Así funciona gran parte de la política. Y no importa qué partido esté involucrado, siempre es igual. Ganan los políticos, pierde la gente.
