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La política y la misión de un buen político

Por: Redacción 12/09/2016

El momento actual que vive la República de Panamá, un tanto crítico, sobre todo en lo que atañe a las complejas actividades que dependen de la política y del comportamiento de nuestros políticos, merece serias observaciones y reflexiones en función de nuestra misión de efectuar análisis del acontecer nacional. He aquí el contenido de las mismas.

La política ha sido definida, desde la antigüedad, de distintas maneras; no obstante, ahora nos interesa más una definición que sea eminentemente humana. No otra cosa merecen nuestros pueblos. En este sentido, concebimos la política como algo que lo abarca todo: trabajo, salud, educación, vivienda, seguridad, economía, equilibrio social, refinamiento espiritual, filosofía, doctrina de amor, proscripción de odios y anhelo infinito de elevar la condición material y moral de nuestros semejantes.

Necesitamos practicar una política que, sin dejar de ser idealista, sea fundamentalmente realista. Para Martí, la política ha de tener por aspiración suprema la salud y el robustecimiento del pueblo. Pero ¿qué es el pueblo? "Un pueblo es el conjunto de dolores y esperanzas, de vileza que se ha de sujetar y de virtud que se le ha de defender, de ignorancia apasionada y de luces e instintos que salvan y dirigen, de hombres a quienes se ha de servir como sirve el médico al enfermo que le muerde la mano".

Hay que tomar en cuenta que en la composición de un pueblo entran muchas voluntades, puras o pervertidas, francas o torvas, impedidas por la timidez o precipitadas por el error. "Un pueblo -según Martí- está hecho de hombre que resisten y hombres que empujan: del acomodo que acapara y de la justicia que se rebela; de la soberbia que sujeta y deprime, y del decoro que no priva al soberbio de su puesto ni cede el suyo; de los derechos y opiniones de sus hijos todos está hecho un pueblo, y no de derechos y opiniones de una clase sola de sus hijos; y el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades, bien sean rebeldías o preocupaciones, por vía más breve posible, a la condición única de paz, que es aquella en que no hay un solo derecho mermado". Queda claro, pues, que la función primera de la política es sanear y poner en movimiento las fuerzas útiles que levantan a un pueblo y lo convierten en sostén y honra de la Patria.

En cuanto a los políticos, estos deben reunir especiales cualidades que los distingan como personas de gran sensibilidad social, idealistas, visionarios, con rica experiencia en todos los planos del quehacer político; deben tener una filosofía viviente, fraguada en la experiencia, en lecturas profusas, en contacto permanente con la gente; demostrar don de mando, autoridad de presencia y dotes de organizador; y, a veces, ser bulliciosos y movedizos, sagaces y de buen humor.

Siendo Panamá un país fundamentalmente de gente humilde, generosa y buena, toca a los políticos (en función de Gobierno o de oposición), poner toda su conciencia y todo su esfuerzo en el mejoramiento de las clases infortunadas, el mejor encausamiento de las clases trabajadoras, en elevar la mentalidad de los atrasados y procurar un constante mayor bienestar para los cientos de miles de panameños y panameñas necesitados.

¡Es la misión de hoy y de siempre!

*Pedagogo, escritor, diplomático

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Jueves 23 de julio de 2026