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La presencia de extranjeros en Panamá

Por: Redacción 16/10/2013

Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Médico

Hace dos domingos, la buena periodista Mónica Miguel Franco escribió en el día D un artículo muy bueno sobre la presencia de los extranjeros en Panamá, y su opinión del comportamiento de los panameños con respecto a ellos. Soy asidua lectora de sus opiniones y deseo decirle que, en ciertos aspectos, estoy de acuerdo con ella, aunque no dice las posibles razones por las cuales algunos panameños se comportan así con los que vienen de otros países a radicarse en el nuestro.

No es que no los queramos ni los miremos mal; no es que los extranjeros sean una mafia indeseable aquí; no es cierto que vengan a quitarnos nuestras posiciones y emplear aquello de: a tu casa irán y de ella te echarán. Yo tengo otra opinión de la situación y no quiero ser tan radical como Mónica. Sucede y es algo inevitable, que los panameños en muchas ocasiones no estamos preparados para tratar con público y ser amables, lo que nos lleva a parecer, a veces, malcriados, groseros o displicentes. Pero, en realidad, a cualquier persona le agrada ser bien tratada donde va y aquello de que deseamos ser mejores pasó de moda, porque cada vez los panameños de cierto nivel creen que todo lo merecen y que no están obligados a devolver un buenos días, a responder con una sonrisa un saludo de los clientes o visitantes de oficinas, públicas o privadas. Nada cuesta hacerlo; pero eso se aprende, generalmente en el hogar, como lo aprendí yo y luego no cuesta mucho ponerlo en práctica en la vida diaria.

No es que no queramos a los extranjeros, o solo lo hagamos por interés como clientes de los centros comerciales. Muchas veces sucede que algunas de esas personas que vienen de afuera creen que son superiores a nosotros, tan solo porque vienen de países más grandes, tal vez más cultos y nos miran como poco cosa. No generalizo porque desde niña aprendí a convivir con médicos extranjeros que dieron a Panamá su trabajo desinteresado y prestigio a los hospitales y a la Facultad de Medicina. Tampoco generalizo porque conozco extranjeros que se integran a la vida cotidiana y sienten nuestros problemas como de ellos; es más, ayudan en su solución. A los que no queremos ni lo haremos nunca es a los que traen lo malo en contra de la ley, a aquellos que delinquen y los vemos en cada grupo de personas que agarran en delitos, donde casi siempre encontramos extranjeros y eso es innegable. Lo que queremos es que vengan extranjeros que nos ayuden a prosperar, a mejorar nuestra economía y no a empobrecerla con malas costumbres y creo que, en estas circunstancias, ni los mismos extranjeros están de acuerdo con ellos.

Hay un programa de radio, de música de un país vecino que se titula, según he escuchado, Colombia en el mundo, y eso me cayó mal y hasta he dejado de escucharlo. Si estamos en Panamá, por qué no se llama así? O es que se avergüenzan de poner el nombre de nuestro país al lado del de ellos. No es que nos quiten las posiciones de trabajo, porque es cierto que no tenemos suficiente mano de obra calificada para ciertas labores y hay que reconocerlo. ¿Qué culpa tienen ellos de que los panameños no nos hayamos preparado para la explosión de trabajo que ha llegado y que vendrá? Cierto que es nuestro problema, pero eso no les da derecho a que se sientan superiores porque todos somos hijos de Dios y somos iguales ante sus ojos.

Creo, Mónica, que ha habido malentendido de ambas partes y pudiera ser que ha llegado el momento de ponernos de acuerdo. Hoy es difícil encontrar empleadas domésticas panameñas porque todas quieren ser universitarias. Bendito sea el momento de eso. Pero muchas amas de casa tienen miedo a las extranjeras porque no resultan benditas, muchas de ellas. Los panameños tenemos que aprender a convivir con los extranjeros y estos a aceptar nuestro valor y nuestra idiosincrasia. Bienvenidos los extranjeros positivos y agradecidos, y tengo amigos entre ellos. Pero vamos respetándonos ambos y lograremos vivir en paz para el crecimiento de este país que muchos toman como suyo.

Mónica, felicitaciones por el artículo del último domingo y hagamos lo posible para llevarnos bien.

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Miércoles 12 de agosto de 2026