La Procuraduría General
Cualquier situación como la que ha registrado el Ministerio Público por estos días encierra un mensaje que supone alarma y urgencia de decisiones, máxime si su dirección proviene de un debate inconcluso o con matices de dudas, como lo fue la salida de la ex procuradora Ana Matilde Gómez. ¿Que se trata de una Institución penetrada por el narcotráfico…? Varios señalamientos en ese sentido han rondado los cuerpos de seguridad del Estado sin que hasta ahora se hayan aportado evidencias sólidas y concluyentes, lo que hace del caso de la ex fiscal Milagros Valdés un hallazgo que no se puede pasar por alto. La experiencia indica que cuando estas situaciones se presentan existe la tendencia a tratarlas como meros chismes hasta desvirtuarlas y dejar todo como estaba, en lo que deviene en una especie de sospechosa complicidad bajo la cual podría estarse cobijando un colaboracionismo sin agresiones mutuas. Esto último obliga al Procurador Suplente a actuar en estricto derecho y de la manera más rigurosa, sin dejar resquicios de dudas, por que no todo el tiempo la pasividad del ejecutivo podrá servir de mampara. O se lleva el asunto hasta el final o los hechos pasarán a ser solo expresión de la batalla interna que se podría estar librando en esa institución para eliminar rivales y competencias. El supuesto involucramiento de la Secretaria General Nedelka Díaz en el ilícito permite preguntar ¿hay algún puesto en juego?
