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La prudencia del silencio: paz y tranquilidad


Adelita Coriat (opinion@epasa.com) / Periodista.

Hace unas semanas el presidente anunció que evitaría hacer comentarios externos a su agenda de trabajo.
La verdad es que desde que lo cumplió el país ha entrado en un periodo de paz y tranquilidad invaluable. Sabia decisión.

El constante estrés que causaban las peleas o discusiones innecesarias entre el gobierno y la oposición a raíz de sus declaraciones políticas, o las contradicciones en que él mismo caía y desmentía en forma recurrente se han desvanecido.

Soy del convencimiento que el discurso debe estar acorde a la investidura de quien lo pronuncia, más si viene de la boca de un presidente éste debe ser de respeto, y que honre el cargo.

Muchos calificativos se han mencionado sobre la conducta del señor Presidente, yo no encuentro otra palabra más atinada para definir a nuestro mandatario; es atípico. Solo basta con leer solo unas cuantas de sus frases para hacerse un criterio: “No sólo no me voy a distraer, sino que no me voy a dejar joder", 11 abril, La Estrella; "Yo no sé nada, uno no renuncia por un periódico", 14 julio, Telemetro; "Muchos que están cogidos con la yaya, como dicen allá donde uno y ustedes saben lo que yo quiero decir, no quieren eso. Tampoco quieren pagar impuestos porque este era un país donde un poquitito se aprovechaba de un pocotón, como son ustedes", 28 mayo 2012, La Prensa; "Me atacan, me critican de cuanto Dios ha creado, me inventan de cuantos bochinches se les ocurren porque no son lo suficientemente hombres para venir a darle la cara a su pueblo". "Sacar la ñecks", 28 de agosto, 2012; "Los economistas se hacen pajas mentales", 29 agosto 2011. En este escenario podemos evaluar la importancia de los discursos y de los silencios que debe contemplar un político, pero más un presidente.

Hay un margen entendible en las palabras de un político en querer lograr una empatía al identificarse con el pueblo. Debemos tener en cuenta que con la tecnología nada queda en secreto, y su resonancia impacta audiencias heterogéneas; lo escucha la clase intelectual, la económica, los empresarios, los mandatarios del resto del mundo, la opinión pública en general.

Todos estos públicos se harán una imagen del mandatario según lo que han leído o escuchado. Si la percepción es la adecuada o no, no lo sé. La idea tampoco es calificarlo en esta reflexión, cada quien puede hacerlo.

En lo que sí podríamos coincidir en su mayoría es en que los silencios del Presidente han dado resultado. Lo exhorto a que continúe de esta forma, no obstante, ésta estrategia no debe ser ápice o excusa para evitar una rendición de cuentas a la ciudadanía por los actos o hechos que merecen o requieren claridad y/o explicación sobre algún hecho en particular. Bendita paz.

Periodista.