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La realidad del hombre de hoy


Gonzalo Delgado Quintero (opinion@epasa.com) / Periodista

Con la capacidad de raciocinio que tiene el ser humano, desarrollada a lo largo de la evolución social, cada vez más perfeccionada y con una infinita gama de oportunidades que le facilitan obtener más y más información que luego es procesada en su mente, puede, por tanto, llevar a cabo rápidos juicios de valores y conclusiones que las personas de épocas antiguas no podían lograr.

Autores como Jean Gebser, plantean lo que otros señalan como el período de la trascendencia del hombre y dice que “la conciencia humana se encuentra en un proceso evolutivo desde el plano intelectual al espiritual”. Esto lo entendemos como el desarrollo que ha logrado el hombre desde el punto de vista de su psiquis y en el plano intelectual que cada vez más lo aleja de su parte primitiva.

Expertos en el tema, plantean que el hombre mantiene un cerebro “triúnico” (tres en uno); el primero y más primitivo es el espacial (todos los animales del planeta lo tienen); el segundo con un mayor avance es el sentimental y el tercero que es el más evolucionado es el racional y éste es en gran medida, el que ha venido desarrollando el hombre de los últimos tiempos y lo que lo pone frente a la realidad, observada por cada individuo en su circunstancia y su entorno.

Cada día, cada invento, cada nueva tecnología, es un cúmulo de conocimiento puestos al servicio del hombre en este periodo de la tercera revolución sistémica cibernética y es conocimiento profundo de tiempos recientes, porque que tan solo el hecho de tener esta herramienta, exige saber la utilidad y operatividad de ese instrumento para llevar a cabo el desarrollo de las diferentes actividades como parte fundamental de la dinámica de la sociedad actual.

Por tanto, si antes resultaba que para tener conocimiento sobre algún hallazgo debía transcurrir mucho tiempo entre el momento de lo sucedido y el destino final donde llegaba el mensaje o sea el destinatario(s), y ni siquiera pensar en alcanzar a todo el mundo en esas épocas; el mundo de hoy, sin embargo, cuenta con las facilidades para que al instante, a nivel planetario, se conozca cualquier información de trascendencia y de importancia en lo que Marshall Mc Luhan señaló como la “aldea planetaria”.

Pero aun así una importante cantidad de personas no tienen todavía esas capacidades desarrolladas y confían más en lo que otras fuentes y no sus propias capacidades, le permiten a manera de información; pero esto no es según nos dice Gebser, lo que nos lleva a equívocos como resultado de prejuicios o al exceso de confianza a partir de la ciencia actual.

Debemos, según este, sustentarnos en el criterio proporcionado por la psicología individual, con conciencia social fundamentada en valores y no antivalores como los hay muchos; esa es la comprobación de una efectiva y positiva crítica con juicios objetivos de la realidad.

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