default

La Red de la Ternura


Olonadili en la tradición kuna vino de las estrellas. Ella les enseñó a cantar a los niños, a hacer versos y darles tonos a sus canciones, a educarlos con el canto, a sentir más profundamente el dolor y la alegría de los demás y el propio dolor. La esperanza que brotaba de Olonadili fue una red fuerte, la canción valiente para proteger a la comunidad. La luz de Olonadili hizo y hace crecer con fuerza, las semillas del bien en la gente. Toda mujer lleva en su interior a una Olonadili ¿Qué sería de nosotros sin ellas, esposas, compañeras, madres? Confieso que para muchos no les es fácil verlas como iguales al varón. A veces es más fácil dejarse llevar y decir que ellas valen menos que los hombres porque son diferentes. Es que confundimos ser hombres con ser machistas.

Olonadili lo decía claramente en su canto: Somos como las flores junto a los ríos que hacen fuertes las raíces de los árboles, que hace más fértiles a la tierra. No podemos estar sometidas a los hombres, somos sus compañeras, Paba Nana (dios) nos hizo así. Olonadili vino vestida de telas de algodón que ella misma tejía y trajo la mola, su perfume era de flores. Enseño a cuidar las casas, la atención y defensa de los niños, las labores manuales y la educación de las madres y abuelas.

Y ahí están los niños, Paba y Nana son los dueños de los niños y nosotros los cuidamos, no podemos abusar de ellos. Hay que alzarlos de la cintura no de los bracitos, hay que alimentarlos, mecerlos en la hamaca y dormirlos con la manera de cantar que enseñó Olonadili, y decirles "ojalá fuera tu camino lleno de flores y recto hacia arriba". Enseñarles a vivir como hombres y mujeres, y a no morir como animalitos.

¿Cuántos niños andan en las calles de la ciudad buscando comida en los tinacos, arriesgando su vida en los semáforos para vender chucherías, abandonados de sus padres y madres, durmiendo en callejones o prostituyéndose? ¿Cuantos niños ven a sus madres golpeadas por sus maridos? ¿Cuantos niños y niñas son atacados, insultados o se abusa de ellos, marcándolos para toda la vida? ¿Cómo es posible que haya gente que no se le revuelvan las entrañas cuando ven estas cosas?

Paba y Nana enviaron a Olonadili para envolvernos en una red delicada pero muy dura, para protegernos a todos. Es la red de la ternura que nos enseñó la muchacha que vino de los luceros. Es la capacidad de expresar los sentimientos y la necesaria justicia. ¿Cuantas veces rompemos esta red? ¿Cuantas veces la hacemos pedazos con la indiferencia y el egoísmo? La red se teje día a día, y si uno se descuida se deshilacha. Es una red que nos debe envolver a todos, pero también tener sus hilos dentro de cada uno de nosotros. No es fácil. Por eso en esos momentos muy difíciles de la vida, busca los luceros, aunque sea de día, y cuando aparezca en tus pensamientos y sentimientos tu madre, tu mujer, tu amiga, tu compañera, tus hijas, recuerda a las mujeres y sus derechos, a Olonadili, y permite que las estrellas brillen en tus ojos.

raulleisr.hotmail.com