La ruta al desarrollo
Con la apertura de los sobres que contienen ofertas para el suministro y operación del nuevo sistema de transporte colectivo, los panameños nos acercamos a la solución de uno de los problemas más graves que inciden sobre nuestras esperanzas de desarrollo: contar con un sistema de movilización pública eficiente y seguro. La inversión total en este caso puede parecer elevada, pero el costo de no hacer nada es mucho mayor. Según un informe de la ATTT, los costos de movilización en la Ciudad de Panamá se estimaron en 500 millones de balboas al año, y las pérdidas por demoras que provocan improductividad cuestan al país 300 millones al año. La flota vehicular actual tiene una edad promedio que supera los 16 años y nunca ha contado con un plan de mantenimiento y de supervisión adecuado, de manera que se dañan en la vía pública contribuyendo al congestionamiento vehicular y poniendo en peligro la vida de los usuarios. Llantas lisas, asientos en mal estado, sistemas eléctricos recargados con toda clase de accesorios, sistemas de seguridad inexistentes, excesiva cantidad de pasajeros, son algunas de las condiciones que inciden en el aumento de los accidentes con lamentables pérdidas de vida y de bienes. Este proyecto no se trata simplemente de la compra de equipo nuevo para el transporte, sino de la implementación de todo un sistema de operación que elimine el desorden reinante caracterizado por las regatas, los pavos, los palancas, la ausencia de horarios, los empleos informales y la falta de responsabilidad frente a los daños a terceros. Ojalá el camino hacia la implementación del cambio en el transporte no enfrente más obstáculos que lo demoren.
