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La ruta del desaliento político


El presidente de la República, Ricardo Martinelli, luego de conocido el informe de la Comisión especial que investigó los sucesos de Changuinola, ocurridos entre el 7 al 11 de julio pasado, optó por el discurso oficial que insiste en desestimar las duras conclusiones del mismo, además de subrayar el argumento de reducir lo ocurrido a que todo es una cuestión de percepción en relación con la Ley 30. Pero la crisis de credibilidad política persiste y las respuestas del mandatario panameño no ayudan, pues producen desaliento en la sociedad civil, respecto al desempeño de las autoridades en el caso de las denuncias sobre la violación de los Derechos Humanos en Changuinola.

Vale destacar que a la comisión se le permitió realizar su trabajo con crucial autonomía institucional, pese a la negativa de la Policía Nacional de facilitarle información adicional, que ellos habían solicitado en reiterada ocasiones. Todo consta en el informe presentado al Ejecutivo. Pero el informe no debe quedar en el limbo institucional, pues las conclusiones revelan riesgos graves para el Estado de Derecho que urge preservar en el país.

El gobierno debe acatar y no desestimar las recomendaciones pues ello sería poco responsable, además de una muestra de insensibilidad frente a la realidad de una población que de manera generalizada clama por respuestas, compensaciones y la recuperación civil agraviada. Ignorar el informe solo llevaría al gobierno a la ruta de la zozobra y del descrédito político en Panamá y en el contexto internacional.