La salud: paradoja cultural
Qué interesante resulta cuando te encuentras con viejos amigos y lo primero que nos viene a la mente es preguntarle: ¿cómo te sientes? Es decir que la salud es básica y es nuestra carta de presentación. Pero esto es paradójico porque la salud es tan importante en la medida en que la vamos perdiendo.
Culturalmente nos enseñan a atender la enfermedad; para la mayoría, lo importante es la salud, pero cuando la perdemos. Ir al médico cuando nos “sentimos mal” es el común denominador. Son pocas las personas que visitan al médico para mantener y conservar los factores que protegen su salud (control de peso, actividad física, alimentación, hábitos higiénicos, entre otros).
Cuando hemos perdido el equilibrio integral entre lo biológico, lo psicológico y lo social es cuando entramos a valorar la salud como un medio para funcionar y producir en los escenarios en el que nos desenvolvemos. Cabe preguntarnos ¿cuánto estamos dispuestos a invertir en salud? Inversión que va desde lo económico hasta la dedicación a las actividades que haces o dejas de hacer en pro de tu organismo.
Somos una sociedad de consumo; invertimos en lo que sea: ropa, calzado, comida, tecnología de punta, entre muchas otras cosas. Sin embargo, al momento de invertir en la salud, esto es, conocer cómo están tu hemoglobina, azúcar, riñones, pulmones, corazón, dientes y el resto de tus órganos vitales, se piensa que si están funcionando no requiere que se les revise; expresiones muy comunes: “no toques ni hagas nada” “Si trabajan bien, para qué revisarlas”.
Es urgente un cambio en la manera de pensar, sentir, vivir y actuar de las personas para que podamos invertir más y mejores años a nuestra vida con calidad y bienestar.
Lourdes Graell de Alguero
opinion@epasa.com
Especialista en Promoción y Educación para la Salud.