La satisfacción del deber cumplido
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer.
Llegamos a Puerto Armuelles, una zona devastada por el hambre y la pobreza, tras la salida de la empresa bananera Chiquita Brand, con la misión de cumplir con los 2 mil 400 ex trabajadores de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (COOSEMUPAR), quienes por años habían esperado a que algún gobierno les hiciera justicia y les cancelaran el pago de sus prestaciones laborales las cuales ascendían a 9.7 millones de dólares
El equipo estaba encabezado por la Ministra de Trabajo, Alma Cortés, quien designó a la Directora Nacional de Trabajo, Ada Romero Mónico y a mi persona, acompañados por una fuerza laboral que incluía entre otros a los auditores, personal de empleo y administrativo ejecutáramos todas las acciones necesarias a fin de cumplir en la brevedad de lo posible, con la orden impartida por el Presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal.
La instrucción no sólo era lograr hacer realidad los pagos, sino iniciar la coordinación con los demás ministerios e instituciones, para que a Puerto Armuelles, llegaran otros paliativos que ayudaran a hacer la espera menos desgastante y que significara incentivos y mejoras en la calidad de vida de todos los porteños.
Es así como las capacitaciones no se hicieron esperar. Cursos de soldadura marina, modistería, informática, inglés y otros fueron recibidos con esperanza por los jóvenes y adultos que no lo pensaron dos veces para aprovechar esta ventana de conocimientos que se les estaba brindando. Ni que decir de la gran mega feria, la más grande realizada en todo el país, y donde todas las entidades de gobierno pusieron su granito de arena para que resultara un éxito rotundo.
Nos reunimos innumerables veces con los ex trabajadores de las 12 fincas explicándoles el proceso de pago, diluyendo sus dudas, respondiendo sus interrogantes, buscando la fórmula que nos permitiera sobrepasar cualquier obstáculo y debo reconocer que esto no lo habríamos hecho sin la ayuda por supuesto de los 12 delegados de Coosemupar, quienes demostraron que si era posible trabajar hombro a hombro con el gobierno, dejando de lado a quienes solo buscaban sembrar inestabilidad y el caos.
Ha transcurrido un año desde ese 9 de diciembre de 2010, y me parece que fue ayer, cuando cientos de hombres y mujeres se dieron cita en la Escuela Secundaria de Puerto Armuelles (ESPA), para finalmente recibir sus respectivos y anhelados pagos, con los que este gobierno hizo justicia a una población olvidada.
Periodista.
