La segunda vuelta
En esta oportunidad debo reconocer que tengo reflexiones encontradas frente a este tema trascendente.
Por un lado podría decirse que en USA, se eligen de manera recurrente los presidentes con menos del 30% de los votos reales y nadie se ha quejado de falta de representatividad popular. También podríamos expresar que una segunda vuelta no es más que promover el travestismo político, pues los votos que decidirán los resultados serán subastados como quien subasta una libra de café de las tierras altas, al mejor postor.
Por otro lado, desde la invasión para acá no vemos a un gobernante y a su partido político cumplir toda la serie de promesas que han realizado durante la campaña electorera. Y ya es habitual el salto indiscriminado de gente que no fue electa, el día posterior al escrutinio de los votos, buscando posiciones de a dedo y políticos electos por un partido que saltan sin la menor vergüenza al partido gobernante.
En la actualidad cualquier hijo de vecino quiere ser candidato, sin ningún atisbo de introspección sobre sus méritos reales. Si seguimos así habrá tal grado de atomización en la cantidad de votos recibida por cada candidato, que pronto tendremos Presidentes con el 10 o 15% del sufragio. Creo que en fondo debemos preguntarnos ¿qué es lo que queremos realmente para nuestro país? Por mi parte estoy cansado de observar cómo se gobierna con los amigos y no con los que se sacan la mugre en la campaña y mucho menos con los más capaces y honestos. Si al final los argumentos serán siempre a favor de los intereses personales, familiares y económicos de quienes nos gobiernan, no veo ningún problema en hacer este ejercicio antes del escrutinio final electoral, de manera que podamos darnos cuenta quienes serán llamados a gobernar, por el bien de la Patria como siempre nos expresan, creyendo que todavía andamos con taparrabos.
Finalmente debo añadir una onza de controversia a la reflexión. ¿Por qué será que siempre se quiere perfeccionar la elección para Presidente y nadie dice nada en relación a la de alcalde, diputado o representante? ¿Y por qué no se moderniza la forma de elegir o nombrar a los gobernadores, jueces y magistrados que hacen la diferencia real en la percepción del ciudadano sobre el grado de Democracia política, social y económica que vivimos realmente en nuestro país?
No me canso de expresar, por qué puede alguien ser hipotéticamente diputado de la nación desde 1972 y no ser reelecto Presidente de la República para el siguiente quinquenio.
