La segunda vuelta: beneficio para quien no está en el campo de batalla
Quien sacó provecho de la polémica que se generó por la propuesta de la segunda vuelta electoral no fue Cambio Democrático ni el Partido Panameñista y mucho menos la oposición.
La ratificación de Harry Díaz como magistrado de la Corte Suprema de Justicia en la Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional pasó inadvertida. La lluvia de críticas que se dieron por parte de las diferentes organizaciones de la sociedad civil y de algunos abogados se convirtió ayer en elogios, pero esta vez por parte de los diputados oficialistas.
La segunda vuelta distrajo la atención de aquellos que cuestionaron el hecho de que Díaz no podía llenar la vacante, en la máxima corporación de justicia, porque ejerció un cargo de mando y jurisdicción al ser designado como viceministro encargado. Al menos, eso es lo que establece el Artículo 203 de la Constitución Política y que los opositores a la designación utilizan como bandera.
Incluso, los cuestionamiento giraron en torno a que Díaz tampoco cumplió con los requisitos, ya que la resolución que emitió el Ministerio de Gobierno, en la que se le declaró idóneo para el cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia, se aprobó días después de que el Consejo de Gabinete realizara la designación.
La ratificación tuvo paso expedito por la Comisión de Credenciales, pero sin el voto de los tres diputados de la bancada del Partido Revolucionario Democrático que integran la Comisión de Credenciales.
El nombramiento de Díaz debe ser tratado hoy en el pleno de la Asamblea Nacional, eso, si los diputados no dedican el día a negociar -dos meses antes de la elección- quién será el próximo presidente del Órgano Legislativo o si los panameñistas apoyan la segunda vuelta electoral.
