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La segunda vuelta a lo Real Madrid y Barça


En un país donde todos quieren ganar, el panameño es fanático de equipos ganadores, como el Real Madrid y el Barcelona que desde 2004 no han dado oportunidad a otro equipo de levantarse con la Liga Española. Producto de la cantidad de estrellas que aglutinan, los palmarés en sus vitrinas y el mercadeo del que gozan, es muy difícil encontrar fanáticos de equipos como el Sevilla, Valencia o el Villarreal. En Panamá, la fanaticada se decanta entre estos 2 equipos y las televisoras muy poca oportunidad dan de observar partidos del resto de los equipos.

En el béisbol no es diferente. En las Grandes Ligas, si no eres de los Yankees, eres de los Medias Rojas. Equipos como Cleveland, Dodgers pueden tener uno que otro seguidor.

Pero, ¿ qué ocurre? Algunas ocasiones los equipos favoritos no son los mejores. El ejemplo más claro es la serie mundial del año pasado, que enfrentó a Los Gigantes de San Francisco con los Rangers de Texas, equipos con presupuestos modestos al lado de los millonarios presupuestos de los equipos antes mencionados; sin embargo, resultaron mejores que los favoritos del pueblo.

En la política criolla la diferencia no es mucha, tradicionalmente el pueblo se ha decantado por los partidos tradicionales y una parte un poco menor vota por quien pueda hacerse con la bandera de la tercera fuerza. Lamentablemente en Panamá, existen más de 3 partidos y muchas veces el pueblo, dejándose influenciar por las encuestas, opta por no apoyar a los partidos políticos más pequeños, con la esperanza de no botar su voto. Extrapolando este caso al tema deportivo, el pueblo vota con la esperanza de poder pelear la final con su Barcelona o su Real Madrid.

La segunda vuelta es ideal para estas ocasiones, está diseñada para las personas que disienten, que desean algo más que el Real Madrid o el Barcelona, un pueblo que prefiere que le pasen partidos diferentes a los de Los Yankees y Boston.

De existir segunda vuelta en Panamá, los partidos políticos más pequeños podrían subsistir por más tiempo, sin buscar alianzas, sin temor a desaparecer. La segunda vuelta le da la oportunidad al pueblo panameño de expresarse sin cortapisas, promueve el pluripartidismo.

Más que beneficiar a un partido político en particular, la segunda vuelta refuerza la democracia, beneficia a los partidos pequeños, legitimiza más a un presidente. No critiquemos esta iniciativa por caprichos e intereses personales, tenemos un Panamá que tiene derecho a mejorar.