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La seguridad


REDACCION / PANAMA AMERICA

A pesar de los esfuerzos de las autoridades con la compra de equipos rodantes, radios y nuevas tecnologías, la delincuencia sigue al acecho de la ciudadanía.

A diario los panameños ponen en peligro sus vidas cuando van y retornan hacia sus centros laborales y sus residencias. Cada día que pasa es una forma de sobrevivir ante los delincuentes que no escatiman usar la fuerza contra sus víctimas.

La unión de los nacionales es una de las mejores armas con que se puede contribuir a combatir este problema, que ha sido el talón de Aquiles de varias administraciones gubernamentales.

Hay que estar vigilantes ante sujetos sospechosos que merodean los negocios y residencias, además de avisar a las autoridades inmediatamente para que los atrapen antes de que cometan sus fechorías.

Este no es solo un problema en los barrios populares, sino también en las zonas de exclusividad de la capital, donde el crimen organizado ataca sin piedad.

No existe distinción de clase social, los antisociales no discriminan su radio de acción delincuencial.

También es necesario que los violadores de la ley sean castigados de forma dura y que cumplan toda su pena a la que fueron sentenciados por delinquir.

Cero tolerancia con los criminales de alto calibre y los violentos, no existe espacio para una rebaja de penas. Esto es importante para que entiendan que le fallaron a la sociedad.

En Panamá no existe crisis económica, por lo tanto, la excusa de que se roba por carecer de plaza laboral es una historia poco creíble.

La tarea no es fácil, pero no imposible de cumplir porque un matrimonio entre las autoridades y la ciudadanía es de importancia para atacar este mal de nunca acabar.