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La seguridad alimentaria en el país


Hace muchos años, cuando se descubrió el petróleo en Venezuela, miles de venezolanos emigraron del campo a la ciudad en busca de mejores tiempos; resultado, descuidaron ese campo y no produjeron más alimento, trayendo una crisis alimentaria al país que fue difícil superar. Una de las mayores riquezas de un pueblo es la alimentación y la autosuficiencia. En países desarrollados, los gobiernos subsidian muchos productos para que los productores no dejen de sembrar y cosechar para alimentar al pueblo.

Nuestro interior ha sido base agropecuaria desde hace muchos años, lo que nos ha permitido ser autosuficientes en varios rubros y, últimamente, ha incrementado la exportación de muchas frutas, de camarones y otros rubros marinos y de varios productos más. Desde luego que eso ayuda a la economía del país y a lograr un poco de equilibrio, ya que somos importadores por antonomasia. Desde luego que nuestra naturaleza no permite en ocasiones el éxito completo a nuestros productores. Con las lluvias durante la Semana Santa, los salineros tuvieron pérdidas en su producción de sal, los tomateros, las sandías y otros productos. Sabemos que cuando a cebolleros y arroceros se les trastorna la producción, se importan los rubros y llenamos las necesidades del pueblo.

Sin embargo, son muchos los factores que encarecen esos productos y la canasta básica se modifica negativamente en detrimento del consumidor. Por otro lado, en la provincia de Los Santos, que antes era un gran productor, ha disminuido esa actividad y están vendiendo las tierras para diferentes cosas. Para mi sorpresa, cuando los indígenas cerraron la carretera de Chiriquí, Los Santos no pudo suplir ni resolver el problema alimenticio y eso es preocupante. Considero que debemos dar más protección a ese renglón agropecuario sin perjudicarlo en nada porque un día nos quedaremos sin producción y no podremos pagar lo que valen los productos importados. Demos incentivos, protejamos las cuencas hidrográficas, nuestras tierras fértiles sin desmejorar el turismo, pero protegiendo la vida del panameño.

De por sí, Panamá es un país pequeño donde no hay fábricas de insumos, de fertilizantes, etc. y eso encarece nuestra producción; pero aún así es la nuestra y no debemos, desde ningún punto de vista, perderla ni venderla. Panamá es nuestro país y no debemos poner en manos extranjeras más de lo que debemos. Cuidemos nuestra producción porque de ella depende la sobrevivencia, y de los productores hablaré en otro artículo porque también tienen que comportarse para conservar esa actividad que se llama producción.

Médico.