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La seria apuesta por el agro

Por: Redacción 28/12/2016

 

Brindar alimentos buenos y baratos es un objetivo sencillo de describir, pero al parecer, muy difícil de cumplir, dadas las condiciones en las cuales se encuentran la agricultura en nuestro país y la oxidada cadena de producción entre la cosecha del productor y la mesa del panameño.

Todos los sectores son conscientes de la enorme deuda que el Estado tiene con el agro, especialmente las administraciones gubernamentales de los últimos 25 años que han dedicado flacos compromisos en sus intentos de hacer algo por mejorar la fría y clientelista relación entre el productor y los demás actores de esta industria; sin embargo se exige a gritos que las cosas cambien, y como un paso firme, la apuesta por el gran diálogo del agro en Panamá está provocando alguna expectativa.

Para muchos, el principal problema es la completa ausencia de una política agrícola contundente que vea con luces largas la relación entre la producción, la comercialización y la oferta con precios justos que proteja al productor, pero que también cuide del bolsillo de las familias que necesitan alimentarse de manera sana y con productos del campo.

Los defensores del diálogo explican que el hecho de que, de una vez por todas, los argumentos de los productores se conviertan en legislaciones cuyas respectivas reglamentaciones beneficien al agro, de manera tal de que las políticas que se fijen sean cónsonas con la atención justa a las realidades de los cientos de panameños que necesitan vender sus productos para alimentar a la población en condiciones justas y reglas claras, muestra de buenos síntomas de entendimiento del problema y su solución.

Los controles en las importaciones, la garantía de oportunidades de financiamiento y capacitaciones a cada emprendimiento del productor, la seguridad alimentaria, la dotación de recursos técnicos y científicos, el uso de la tecnología y sus avances para favorecer al productor, los incentivos que faciliten la actividad económica de nuestros productores son necesidades que urgen ser cumplidas a través de los acuerdos que se alcancen durante el diálogo en pro del agro.

No obstante, estas fases deben llevarse con debates de altura en distintas mesas de trabajo, y en todos los rincones del país, no con gritos, insultos y diretes. Lo fundamental es que el papel aguanta de todo, y deben desarrollarse acciones producto de estrategias alineadas con los objetivos país, sin que caigan presas del vaivén político de cualquier gobierno falaz.

Periodista

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Miércoles 15 de julio de 2026