La Sierra y el Llano
Veamos las similitudes en los asaltos al Cuartel Moncada y el Palacio Presidencial. Los planes del Moncada incluían una retirada para continuar la insurrección en la Sierra Maestra.
El asalto al Palacio no terminaba con el ajusticiamiento del dictador, se proyectaba extender los combates en toda la ciudad capital, atraer las fuerzas de la tiranía y apoyar solidariamente a los combatientes en la Sierra Maestra. Estrategia delineada en sus afirmaciones en la clandestinidad, implícitas en el testamento político, vísperas del asalto al Palacio, por José Antonio Echeverría.
Aquellos fracasos no detuvieron la lucha insurreccional, culminaron en repliegues en todo el territorio nacional.
No es posible interpretar estos hechos históricos por separado, mucho menos aislar a los líderes, capaces de crear organizaciones que ejecutaron acciones protagónicas para la continuidad de una revolución triunfante, selladas desde sus inicios en la acción y el programa martiano, con la profunda convicción en los valores de la nacionalidad, proclamadas al Mundo desde Ciudad México, en un momento culminante de sus respectivas trayectorias, renovando el llamado patriótico, admonitorio, en la consigna de ser libres o mártires en 1956.
La segunda etapa en el Movimiento 26 de Julio se inicia con el desembarco del Granma, y continuaría en la Sierra Maestra; el Directorio Revolucionario en la expedición del Escape, al norte de Camagüey, dividido en dos grupos con sus respectivos armamentos hacia La Habana y la Sierra del Escambray, en el centro de la Isla.
Para ambas organizaciones constituyen el reinicio de la lucha liberadora, en la etapa plenamente insurreccional después de las primeras experiencias, colmadas en el martirologio, marcadas por la voluntad de vencer.
En la propia Universidad se había iniciado la protesta y el rechazo al golpe militar. El 27 de enero de 1953, centenares de antorchas en manos jóvenes, símbolos de la futura iluminación martiana, significaban la Revolución proclamada por la Generación del Centenario, al cumplirse 100 años del nacimiento del apóstol.
Lejos de una promesa, el ideario martiano se convertiría en la guía de las fuerzas revolucionarias.
José Martí predicó y alcanzó la unidad ideológica y de acción entre los cubanos para organizar la “Guerra Necesaria” de independencia, y sentar las bases de la nueva República.
Era el mensaje, no había otra opción, solo restaba la lucha armada.
Segunda entrega