La sobreprotección y el afecto excesivo como factores de riesgo
Las viejas generaciones conocimos lo que fue crecer en un ambiente familiar que experimentó lo que fue crecer con privaciones y con correcciones de conducta utilizando la correa, el palo, el garrotillo y a veces la mano.
Durante ese tiempo para nosotros era algo normal y a veces necesario cuando incurríamos en conductas que a juicio de nuestros padres, no eran las más adecuadas.
Quizás esas correcciones evitaron que muchos de nosotros incurriéramos en conductas delictivas.
En aquel momento, era normal pasar mucho tiempo en las calles con las pandillas de niños jugando sanamente y utilizando lo que estuviera a mano como palos y latas para desarrollar el juego.
Han transcurrido décadas y la generación de la calle pasó a la generación de los cuartos con computadoras, play stations, celulares y equipos que los mantiene cautivos en cuerpo y mente.Estas nuevas generaciones son sobreprotegidas y se les brinda afecto excesivo en algunas familias en las que sus padres les han querido ofrecer lo que ellos no recibieron.
Esta actitud de los padres genera hijos muy dependientes e inseguros con espíritu y voluntad muy débiles.
(1) Estos jóvenes que en nuestro medio se les dice “mimados”, no se les enseña o motiva a enfrentar todo tipo de problemas al hacerlos dependientes y sus padres solucionarles sus problemas, y cuando tienen que enfrentarlos y no superarlos, se produce un complejo de inferioridad coartándoles la posibilidad de triunfar en la vida quedando en una etapa de inmadurez y de incapacidad para tomar decisiones ante las responsabilidades que la vida les trae. Las familias que poseen un hijo o pocos hijos, generalmente en la clase profesional, desatienden a los mismos quedando a merced del medio en que viven en el cual pueden adquirir conductas de tipo delictivo.
La dependencia y la inmadurez generada en estos jóvenes para poder solucionar sus problemas sociales y económicos, hace que los jóvenes recurren a conductas delictivas como el hurto de dinero o bienes en el hogar, lo que se agrava cuando se comete un robo que los puede llevar a cumplir pena de privación de libertad.
Los profesionales de hoy pasan todo el día trabajando y a veces poseen tres trabajos lo que impide definitivamente que tengan algún tipo de relación e injerencia sobre sus hijos. Tenemos que dedicar tiempo al desarrollo de nuestros hijos en familia para no propiciar conductas delictivas en ellos.
(1) Factores de Riesgo de la Conducta delictiva en la Infancia y la Adolescencia. Carlos Vásquez González. Madrid, España.
Abogado y Criminólogo.
