La “sociedad civil”
El anuncio de una integrante de un grupo de la famosa “sociedad civil” para aspirar a una curul legislativa es prueba de que lo único que quieren estas agrupaciones es poder político.
Cualquier persona tiene derecho a tener aspiraciones políticas; sin embargo, lo incorrecto es escudarse en sectores que dicen defender las conquistas de la ciudadanía, pero viven bajo el manto del engaño público.
Estos grupos se crean en cafeterías, en reservados de restaurantes y lujosas residencias playeras para combatir a las autoridades que afectan sus intereses económicos y políticos.
Para muestra un botón: defienden que el Código Electoral debe quedarse como lo presentó la comisión que lo estudió y que los diputados deben aprobar a ciegas el documento, cuando quien tiene facultades legislativas es la Asamblea Nacional. Una cosa es sugerir y otra es tener autoridad constitucional y legal para aprobar normas.
De ser así, sería mejor usar el Consejo Nacional de Legislación que funcionaba durante la dictadura de Omar Torrijos.
La “sociedad civil” lo que busca en realidad es cogobernar con los presidentes de turno, que se satisfagan las demandas de quienes los financian y agruparse en esquinas políticas, dependiendo de si fueron desplazados del poder en las últimas elecciones.
Hay muchos de esos grupos que ni siquiera tienen personería jurídica, mientras otros miembros hablan en la televisión, pero representan la sucursal de partidos políticos opositores o resentidos porque no hicieron negocios.
Al final de la historia, estos personajes salen pocas veces elegidos para puestos de elección popular porque solo tienen imagen en los medios impresos, de televisión y los radiales.
¿No sabrán que existe distancia entre la percepción y la realidad del panameño cuando va a votar?
