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La Telebasura


Querido Director,

Hoy le voy a hablar de un movimiento televisivo muy desagradable pero lo que parece ha inundado España. Después de muchos años he estado tres días la cama por un fuerte resfriado y decidí ponerme al día de las ediciones televisivas de un canal a otro, de la mañana a la noche. Así, he podido constatar que de las seis principales cadenas españolas, cinco tienen mucho y largos programas dedicados a los reality-shows y a los llamados programas del corazón. Sólo TVE da un carácter bastante serio a la información, por contra Antena 3, Cuatro, Telecinco y La 7 tienen en su programación unos programas que en la mayoría de los casos y buscando una audiencia que es la misma para repartirse entre todas ellas, han traspasado todos los límites de lo aceptable y se han lanzado por una pendiente que excitando las más bajas pasiones en el humano no sabemos hasta dónde podrá llegar. Estos espacios comienzan a las 10 de la mañana para esclavizar a las amas de casa, saltan a una hora después del almuerzo y por fin, sobre todo viernes y sábados, ocupan las tardes noches en horario primetime. Según sube el nivel de lo zafio, obsceno y repugnante, también suben los sueldos de los llamados contertulios y como no, de los rotativos invitados que van a contar sus miserias. Es tan atractivo ese dinero que se codean personajes de la más baja estofa junto a marquesas o los nietos de Franco. Le pondré dos ejemplos que vi durante esos tres días: una señorita contó cómo se había quedado embarazada del antiguo yerno de Rocío Jurado y cómo con el apoyo de su marido se había “deshecho” del bebé. La nieta mayor de Franco no desmiente que muchos días, cuando se acuesta con su marido no son sólo ellos dos, e incluso que no tiene reparos en reconocer que es ninfómana. Si no fuese porque en casi todo el mundo, aunque con distintos grados, se ha extendido esta marea negra contra el pudor y la dignidad discreta, se podría pensar que los españoles nos hemos vuelto locos. Fueron las televisiones italianas las que iniciaron este proceso, muchas de ellas propiedad de Berlusconi, aunque por lo que sé España va en cabeza de ese ranking.

Cualquier gobierno que intente frenar este zafio movimiento, se va a encontrar con la gran resistencia que permite el estar ingresando varios miles de millones en publicidad, y de esta manera y tal y como refleja el Informe PISA de la OCDE sobre el nivel educativo de sus países miembros, España está en el pelotón de cola y lo que es más grave no ha mejorado en los últimos diez años. Los gobernantes tienen que asumir que hay unos parámetros de bien común que tienen que elevarse a principios sagrados, que respetando la libertad individual del ciudadano, tienen que salvaguardarse con medidas al principio no muy populares, bien explicadas sirvan para que las nuevas generaciones no estén desde los ocho o los diez años enganchados a la telebasura.

Otra historia son las grandes revistas de corazón y ocio y así, cuando se lee Hola o Semana, Telva, Vanity Fair o Marie Claire, se está uno informando y formando sobre la actualidad de diversos países, las tendencias de moda, e incluso suplir carencias de estudios geográficos e históricos acompañando mentalmente a famosos y aristócratas en sus glamurosos viajes por islas paradisíacas o castillos medievales. Es caso del Principado de Mónaco, los Grimaldi, sus muchos y turbulentos matrimonios y los grandes negocios. Viene la Navidad, le hablaré de los vinos de Ribera de Duero, y más concretamente de Vega Sicilia.

Atentamente,