La tercera guerra mundial
En recientes declaraciones, realizadas el pasado Jueves Santo, el papa Francisco volvió a insistir en la existencia de "una terrible guerra mundial a pedazos", cuya violencia "en el peor de los casos puede llevar a la muerte física y espiritual de muchos y hasta de todos". Ese mismo día, premonitoriamente, los Estados Unidos utilizaban por primera vez en condiciones de combate su bomba no nuclear más poderosa, conocida como la madre de todas las bombas.
La complicada situación bélica del mundo, como hemos señalado antes, no solo se debe a la tensión entre Rusia y Estados Unidos. También tiene que ver con las crecientes fricciones entre los Estados Unidos y la República Popular de Corea, las cuales poseen como motivo cercano las crecientes capacidades bélicas – nucleares de este último país.
Pese al llamado de la República Popular China para que las partes refrenen sus posiciones, la realidad parece apuntar en otra dirección. Es así que el presidente Trump ha declarado que Corea del Norte "anda en busca de problemas" y que la dificultad que este país genera "será atendido". En referencia a esta posición, el viceministro de asuntos exteriores de la República Popular de Corea ha afirmado que "ya contamos con una poderosa detente nuclear en nuestras manos, y seguramente no mantendremos nuestras manos cruzadas en el caso de un ataque preventivo de los EE.UU.".
Una de las preocupaciones referentes a esta situación, tal como lo han señalado varios analistas, es que en el nuevo gobierno norteamericano existe una abrumadora presencia de militares, incluso en puestos vinculados con la seguridad que tradicionalmente eran ocupados por civiles. Más aún, tal como destaca Bryan Bender, de la revista "Político", existe una creciente preocupación por la creciente inclinación del presidente Trump a poner en manos de los militares las decisiones sobre las acciones bélicas, con lo que peligrosamente la lógica militar se hace dominante frente a la política.
El peligro no solo proviene del dominio de la lógica militar. Esta debe explicarse por la presencia de la lógica económica que anima las acciones del llamado complejo militar – industrial. Como bien lo ha subrayado el papa Francisco vivimos en un "mundo sometido a los traficantes de armas que se benefician con la sangre de las mujeres y los hombres". A esto habría que añadir los intereses de la empresa petrolera, habida cuenta que, tal como lo señala Berney Sanders, "el tipo de guerra de hoy en día se basa en gran medida en asombrosas cantidades de petróleo." También se debe agregar los objetivos del capital financiero, dominante en la escena de la economía globalizada, el cual está interesado en detener el avance de la República Popular de China como potencia emergente, con el fin de asegurar la hegemonía del dólar como la moneda básica del comercio y las finanzas internacionales.
En las circunstancias descritas, el llamado del papa Francisco a "pedir con más fuerza la paz" resulta imprescindible. Como dijo Martin Luther King: "No es suficiente decir que no hay que hacer la guerra. Hay que amar la paz y sacrificarse por ella".
Economista