La tolerancia tiene límite
Un dueño de una finca a orilla de una playa decide descansar en su hamaca. No habían pasado 5 minutos y un visitante enciende su aparato musical con las adiciones que le instalan: bocinas de alta potencia, bajos, etc. Abre el maletero y sale música escandalosa, ruidosa, estridente, estrepitosa, y si alguien quiere ver su programa de televisión, oir radio, leer o cualquier otra actividad, no lo puede lograr.
Esta conducta se da en todo el país, a cualquier hora del día y de la noche. Cuando un jubilado se retira al campo, se encuentra con vecinos con la misma conducta. Lleva el caso a las autoridades y cuando llega al despacho del alcalde, solo se limita a recibir la denuncia. Sanciones, multas, ni siquiera el llamado de atención. Aun cuando en el expediente existe documento en que la otra parte reconoce el hecho, apoyado por firmas de su familia y vecinos. Lo que da alas a seguir en su práctica antisocial.
En el transporte colectivo, cuando el usuario le pide al chofer que disminuya el volumen de su aparato, algunos lo hacen, otros lo bajan un poco y no se nota la diferencia. Otros lo bajan y poco a poco lo elevan de nuevo. Cuando quieren usar su celular, es entonces cuando bajan el volumen.
Denunciados ante las oficinas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), el funcionario les lee el artículo que prohíbe el uso de aparatos de sonido y de video en el transporte colectivo, con la advertencia de que ante una segunda denuncia, perdería el certificado de operación automáticamente. Existe una excepción, el de los buses de transporte entre provincias e internacionales ¿Por qué entonces los conductores siguen con su mala práctica? ¿Por qué el mismo funcionario que leyó el artículo, no hace el acta de ratificación en la segunda y siguientes denuncias?
Un señor de la tercera edad expresaba que uno se acostumbra a que lo malo lo encuentra correcto. Mahatma Gandhi señaló: Lo malo de la gente buena, es su silencio. Queda entonces a los afectados denunciar y actuar como testigos.
Las leyes existen y el deber primordial de cada funcionario es hacerla cumplir. Ante el abuso, cero tolerancia. El decreto presidencial número 306 del 4 de septiembre, entre sus artículos señala no subir el volumen, más allá de lo establecido, cuando el ruido ambiental de cada área en el país, es más bajo. Así que el Ministerio de Salud tiene esa tarea pendiente. Aunque cuando se lee decibeles es lo mismo que el volumen que registran los aparatos.