La transformación curricular todavía no se puede medir
Medir los resultados de la transformación curricular en este momento, en donde todavía ni siquiera se ha graduado el primer grupo que participó en el plan piloto, no tiene sentido debido a que aún no se puede medir qué nivel de aprendizaje obtuvo el estudiante.
Los resultados de qué tan efectiva ha sido la transformación o en qué aspectos ha fallado, se podrán ver a partir de fin de año cuando la primera generación se gradúe y pueda ser comparada con el resto de estudiantes que se mantuvieron con el antiguo plan.
El último informe de Concertación Nacional, donde se destaca que la transformación curricular ha sido bien evaluada deja en la ciudadanía muchas dudas sobre bajo que argumentaciones concluyen que este proyecto ha sido exitoso.
Dentro de la Concertación los gremios magisteriales no tienen representación, porque la gran mayoría de los dirigentes consideran que en ese ente más que concertar se impone lo que le conviene a cada gobierno de turno y no al resto de la población, por ello sería conveniente que se vuelva a hacer un llamado a ese sector para que haga su aporte en beneficio del país.
Si bien el informe de Concertación es muy prematuro, ello no es motivo para que la dirigencia magisterial adopte una posición radical de plantear que transformación es un fracaso porque todavía hay muchos aspectos que merecen ser evaluados para luego tener una conclusión de cómo mejorar la educación en el país.
Sin dudas en este tema siempre habrá diferencias, pero lo importante es buscar la alternativa para que cada año se gradúen estudiantes más preparados que no enfrenten inconvenientes de aprobar una prueba de ingreso en las universidades públicas y avance sin problemas sus estudios universitarios, llegando a ser un gran profesional no solo por su título, sino por los conocimientos.
