La transición energética
Profesor titular de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
La transición energética es un proceso que ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad. Las naciones están basadas y se estructuran en relación con tres componentes básicos: Una base energética; condiciones ambientales y un conjunto de relaciones entre los habitantes de un territorio que originan un conjunto de relaciones sociales entre ellos, un sistema político y un grupo de instituciones, organismos y leyes que rigen a las comunidades, un conjunto de relaciones económicas.
La base energética ha sido el pivote sobre el cual se ha establecido la producción generadora de bienes y servicios en las distintas áreas de la economía.
La base energética se ha desarrollado y está fundamentada en el uso de las diversas energías que posee el mundo, configurando así el llamado balance energético global donde se refleja la participación de las diversas fuentes energéticas.
UN PROBLEMA DIFÍCIL Y COMPLEJO LO CONSTITUYE LA DISCUSIÓN DE QUE ESTE PROCESO DE TRANSICIÓN PUEDA EFECTUARSE EN BAJOS PRECIOS DEL PETRÓLEO, YA QUE SE VISLUMBRA UNA ESTABILIZACIÓN DE LA BAJA OCURRIDO POR UN PERIODO RELATIVAMENTE LARGO.
La transición podría conceptualizarse como un proceso en el que se refleja el peso de los diversos energéticos en comparación con periodos precedentes.
Los cambios ocurridos en el balance energético mundial no significan que unas energías dejen de utilizarse, sino que el porcentaje de utilización ha variado en el tiempo a la baja o a la alza.
Al referirnos a la transición energética actual lo que queremos indicar es que el peso del petróleo ha ido disminuyendo a favor de otras de otras fuentes y que se ha configurado una tendencia a que esto continúe.
El petróleo ha pasado de una participación porcentual en 1960 de 36 a 33.9 en 2013 y se prevé que estará en 28.4 en 2035. El gas para el mismo periodo ha pasado de 16 a 23.9 y se proyecta para el 2035, 25.3. El carbón en el mismo lapso ha pasado de 41.3 a 39.3 y se estima para el 2035 en 28.5. Las nuevas energías han pasado de 6.7 a 13 y se estima para el 2035 en 17.8. Todas por las previsiones de las diferentes fuentes, disminución del petróleo, aumento del gas y de las nuevas energías.
Varios eventos impulsan estos cambios que por su carácter estructural e irreversible nos hacen pensar en un proceso de transición energético. Apreciamos que estos eventos –entre otros- los más importantes: El calentamiento global; La eficiencia energética; La sustitución energética; La voluntad política de los grandes países consumidores de lograr independencia energética; La conducta de los consumidores fuerce a vivir en un mundo cada vez más limpio y sin polución.
Esta dinámica está impulsada por el desarrollo tecnológico mundial, los cambios de los patrones de consumo, el desarrollo de los países emergentes, el aprovechamiento de las fuentes autóctonas de los países petroleros.
Un problema difícil y complejo lo constituye la discusión de que este proceso de transición pueda efectuarse en bajos precios del petróleo, ya que se vislumbra una estabilización de la baja ocurrido por un periodo relativamente largo.
Intentemos exponer algunas apreciaciones para este debate: La idea mediante la cual se sostiene la creencia de que a precios bajos no pueden desarrollarse nuevas fuentes o sustitutos del petróleo, se basa en que los elevados costos de producción de esas energías no sería posible de soportar en los bajos precios del petróleo.
Examinamos este argumento, lo primero a decir es que ya se han hecho cuantiosas inversiones provenientes de los altos precios del petróleo y que se comienza a producir lo que señala que tanto los “nuevos” petróleos como las fuentes renovables, y en especial el gas, tienen una oferta relativamente autónoma de la del petróleo y su venta puede generar precios capaces de cubrir parcialmente los costos en el corto plazo y totalmente en el largo. Por otro lado se está generando una demanda, también relativamente autónoma del petróleo que puede cubrir algunos e impulsar la oferta ofreciendo algunas ganancias no despreciables.
Todos estos hechos económicos ocurren en un mercado donde la necesidad de detener la polución es urgente, así como liberar a la humanidad de la explosiva geopolítica petrolera.
En la transición energética se incluirán mucho más por fuentes no poluantes y que originen calorías suficientes para sostener el aparato industrial.
A pesar de largos periodos de precios petroleros bajos, el peso del mismo en el balance energético ha disminuido.
No nos atrevemos a ir más allá en estos argumentos. Pero lo que sí estamos seguros es de que el siglo XXI movido por el talento, las inversiones, los nuevos conocimientos, el avance inusitado de las tecnologías hará que sus líderes busquen caminos de desarrollo más acordes con las necesidades de bienestar; progreso, libertad y felicidad.