La tregua política
El presidente Ricardo Martinelli le prohibió a sus ministros de Estado que hablen de política, de lo contrario tendrían que abandonar sus puestos.
Se trata de una medida acertada, pero un poco tardía, tomando en consideración que fue el propio mandatario el que propició, con sus constantes declaraciones políticas, el clima de enfrentamiento entre los partidos de la alianza.
Martinelli dijo a sus ministros algo que es muy cierto y que todos en el poder, empezando por él mismo, debieron tener claro desde el primer día: los gobernantes están para resolver los problemas del pueblo y no para hacer política.
Los políticos aventureros que ya están soñando con candidaturas presidenciales para el año 2014 deben tener muy presente que el pueblo no acepta imposiciones de ninguna naturaleza en este tema.
Las candidaturas se ganan, y se ganan con trabajo, no mediante herencias ni en negociaciones de recámara. La historia reciente así lo demuestra, varias candidaturas impuestas por las cúpulas políticas naufragaron en su afán presidencialista.
Es positivo el alto al clima de enfrentamientos diarios en los medios de comunicación social que tenía hastiados a los panameños. El país tiene otros temas de los cuales ocuparse y que nos interesan a todos.
La inseguridad, el desempleo, el alto costo de la vida y la crisis en el transporte, solo para mencionar algunos, son los temas que desvelan al panameño común, no las egoístas aspiraciones personales de nadie.
El que logre hacer algo positivo para contrarrestar estos flagelos, ya sea en gobierno o en oposición, se ganará, de forma espontánea, el apoyo del pueblo.
Las campañas políticas a destiempo solo perjudican a los más necesitados, porque distraen la atención de los altos funcionarios y abren la puerta a la posibilidad de que los recursos públicos se utilicen con criterios políticos.
Veremos hasta cuándo dura esta especie de tregua política, aunque no hay muchas esperanzas sobre el particular, porque entre políticos los acuerdos, al parecer, se hicieron para romperse.
