La trilogía del PRD
¿Tiene el PRD futuro? ¿Se están rebelando sus bases contra una dinastía política que, aferrada a sus estatutos, arrastra fracasos electorales sin revisiones profundas? ¿Está el CEN de este partido opositor manipulando el estatismo para que, finalmente, nada cambie en su directiva? ¿O simplemente están reaccionando sus líderes a posiciones más mediáticas de aparentes cambios, pero ajustados a la liturgia de un poder ortodoxo y centrista? Las preguntas se dan frente a los últimos acontecimientos que, en Coclé, han expresado las bases de este colectivo político y las reacciones jurásicas de la dirigencia del CEN. Sacar a un dirigente, Darío Fernández, se ha convertido en una pesadilla legal para las bases, quienes deberán cumplir la siguiente trilogía: recoger y verificar 153 firmas de delegados presentes, certificarlos ante el Tribunal Electoral y, luego, la Secretaría de Asuntos Legales del PRD será la que determinará si lo actuado es correcto. Es decir, los canales estatutarios, la burocracia del partido y el centrismo de su dirigencia determinarán la libertad democrática de las bases. Los líderes del CEN parten de la premisa falsa de que, ante los tropiezos de CD y las crisis de gestión del gobierno de Martinelli, el PRD está en alza. Sus líderes intentan aprovechar que las calificaciones del gobierno han bajado, pero esquivan los estudios de opinión que muestran que la popularidad de Martinelli aún sigue alta. Pese a que el escenario del PRD ha cambiado, su dirigencia se empeña en los métodos tradicionales de participación política con sus bases, aunque no estén funcionando.
