La Trilogía Millennium
Por una simple y llana curiosidad y aunque no soy aficionada al género negro, decidí leerme la zaga de Stieg Larsson, (1954–2004), el escritor y periodista sueco que no vio el éxito de su monumental obra.
La Trilogía Millennium, la componen Los Hombres que no Amaban a las Mujeres, La Chica que Soñaba con un Bidón de Gasolina y La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire, sus personajes muy bien modelados con su propia personalidad e historia llenos de amor, pasión, maldad, venganza, ambición, describen un intrincado relato de la literatura negra, donde la policía de Estocolmo se ve involucrada en un escandaloso proceso judicial y mediático que estremece los cimientos del centro de inteligencia sueco.
Debemos clarificar que la saga de Larsson, así como lo imprime Hesse en Siddharta (1922), matiza y da vida a sus personajes siempre producto de sus propias experiencias profesionales, acéticas y emocionales, reconociéndole a la mujer, su independencia, inteligencia y audacia; donde tanto hombres y mujeres creen en preservar un estado de derecho. Lisbeth Salander es la prueba fehaciente de este pensamiento, se constituye en la protagonista de sus disquisiciones y urdimbres policiales. En tanto, Mikael Blomkvist, es en su defecto el periodista que tanto nos hace falta en una sociedad llena de intriga y corrupción a alto nivel.
Stieg Larsson, luchador por una sociedad más justa e igualitaria, es un defensor a ultranza de la mujer y en cada capítulo de esta saga denuncia la violencia de género y la condición de un acendrado machismo como lo narra en el personaje de Alexander Zalachenko, con su tráfico de niñas rusas, el abuso infantil y el maltrato a la madre de Lisbeth. Millennium nos sumerge en una nación nórtica que no imaginaba, donde la mafia del mundo empresarial guarda sus secretos de corrupción, cómo la presión mediática puede erosionar una estructura policial ya vulnerable, la impunidad de los más altos dignatarios estatales y una justicia a favor de los poderosos.
Durante toda la lectura de Millennium nos rebanamos ante el peligro que Larsson somete a sus protagonistas, siempre muestra el ingenio, inteligencia y pericia ante la maldad e injusticia, recordemos a la agente Mónica Figuerola, la suspicacia de presagiar el peligro de su amante Mikael Blomkvist y qué decir de Erika Berger, redactora jefe de Millennium, de unos principios a carta cabal, pasa por la prueba de fuego, pues no se amilana ni vende su pluma.
Para terminar con esta reseña de Millennium, quisiera hacerle un homenaje a Stieg Larsson, al reconocerlo como un escritor feminista, revelando en su saga que la violencia de género es un mal que afecta a las sociedades modernas, perpetuado por hombres que no aman a las mujeres.
