La troika se quita la careta
Xavier Caño Tamayo /Periodista y escritor/ccssolidarios.org
Negociaciones, reuniones y más reuniones del Gobierno griego y la troika. La semana que viene hay solución. Antes de fin de mes. Hay una brecha entre el Gobierno griego y la troika. Las propuestas griegas son insuficientes. La pelota está del lado de los griegos. Los meses pasados de pretendida negociación entre el Gobierno griego y representantes de sus acreedores internacionales son de imprecisión y confusión hasta devenir en grosero chantaje a Grecia. La troika incluso ha empezado una ofensiva general contra el Gobierno griego, agitando el miedo a la fuga de capitales de Grecia.
La troika, leal defensora de los acreedores internacionales, exige medidas que ponen al Gobierno griego entre la espada y la pared. Más impuestos indirectos, disminuir más el funcionariado, recortar inversiones y gastos sociales, rebajar la protección social.
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, culpa del colapso de las negociaciones a los acreedores por insistir en el cambalache de ayuda a cambio de una austeridad que perjudicará severamente al pueblo griego. ¿Una gran deuda la de Grecia? Sí, pero no olvidemos la iniquidad y gratuidad de un gasto en armamento que antes y durante la crisis convirtió a Grecia en el quinto comprador de armas del mundo. Sin desconocer tampoco que la voluminosa deuda pública griega empezó a contraerse arbitrariamente por la dictadura de los coroneles. La compra de armamento, que infla la deuda, se pretende justificar por un presunto peligro de guerra con el enemigo histórico, Turquía. Improbable porque ambos Estados están en la Otan y EE.UU., que la controla, difícilmente lo permitiría.
El Gobierno de Atenas ha mostrado buena voluntad y ha hecho concesiones, como un moderado aumento de impuestos que no afecte los ingresos más bajos. Pero la buena voluntad ha caído en saco roto. Al respecto, el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, ha escrito que la Unión Europea se ha embarcado en un arriesgado juego de cuerda floja con el Gobierno griego, a pesar de que Grecia ha cumplido con mucho más de la mitad de las exigencias de sus acreedores.
Pero Alemania y otros acreedores, ha denunciado el Nobel, insisten en que Grecia ha de aceptar la política económica de austeridad… que ha demostrado ser un fracaso. Y, como ya se quitan la careta, el comisario europeo Günter Oettinger ha advertido que hay que prepararse para un “estado de emergencia”.
¿Pero acaso la troika ha tenido en algún momento voluntad de llegar a un acuerdo con el Gobierno de Grecia?
Es esclarecedor que muchos economistas coincidan en la necesidad de reestructurar la deuda griega y critiquen los objetivos fiscales de la troika. También coinciden en que más austeridad es absurdo, tras el desastre de los últimos años, porque este no es un debate económico, sino político y plagado de las peores intenciones.
En estos tiempos, los intereses de la deuda son un negocio principal del poder financiero y, para mantener ese modo de obtención de beneficios, harán lo que sea.