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La última cena


Había leído en una vieja revista, en donde se decía que Jesús y sus discípulos celebraban el éxodo de los hebreos de Egipto, guiados por Moisés a través del Mar Rojo y así lograron su libertad. A esa celebración se le conocía como “La última cena”.

No estaba muy acorde con lo que yo ya conocía y me propuse repasar la biblia. Son días propicios para ello y allí encontré lo que buscaba.

En el Capítulo 26, artículo 17 de el evangelio de San Mateo, los discípulos, el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, le preguntan a Jesús: “¿dónde quieres que preparemos para que comas la Pascua?. Eso ya nos dice que así fue como se instituyó la Pascua.

Pero seguí leyendo y en artículos siguientes, se habla de el lavado de los pies, anuncia la negación de Pedro y mientras comían y bebían, dijo: “De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar”.

Cada uno de ellos, entristecidos, le preguntaban “¿Soy yo Señor? Hasta que llegó el turno de Judas, que por supuesto hizo la misma pregunta.

No pude seguir leyendo. Imaginé la cara de hipócrita con que hizo la pregunta . Tuve que levantar la vista y ubicarme en el presente.

“Vi”, una reunión de políticos y uno, más borracho que los demás, gritar: ¿saben quienes nos van a traicionar; quienes se van del partido? Al decir los nombres se formó la gritería.

Salieron a relucir los epítetos; el racismo anteriormente bien disimulado, se presentó con gritos de: “ese negro (y aquí le puso apellido) y el indio bruto ese, sabía yo que nos iban a traicionar. Algo hay que hacer para que cuando ganemos, no vengan de rodillas a implorar perdón.

Sacudí la cabeza y le pedí a Dios que me volviera a la realidad de estos días de reflexión. “Amar al prójimo como a ti mismo y si te golpean en una mejilla, volver la otra para que también te la golpeen”. Amén.