La última moda en Panamá: el feminismo
El tiburón del que hablaba Rubén Blades en su canción el siglo pasado ha cambiado. El feminismo se puede definir ?grosso modo? como el movimiento político, cultural y económico que busca reivindicar los derechos del sexo femenino, definido por primera vez en Francia a finales del siglo XIX y llegado a Panamá, en mi opinión, al momento en que el presidente Arnulfo Arias Madrid empodera a las mujeres con la capacidad de ejercitar varios derechos. Plantea una teoría que manifiesta: el sexo femenino debe gozar y emplear los mismos derechos que el sexo masculino. Este movimiento defiende los derechos de las mujeres al momento en que entre en conflicto con los derechos del hombre, sin embargo, es totalmente contradictorio. Las mujeres exigen igualdad ante la ley, llevando a varios Estados a firmar convenios internacionales y aprobando leyes que en principio ?por lo menos en Panamá? son inconstitucionales y ponen en desventaja a los otros ciudadanos. Me es oportuno citar el artículo 19 de la Constitución Política de la República: "Artículo 19. No habrá fueros o privilegios ni discriminación por razón de raza, nacimiento, discapacidad, clase social, sexo, religión o ideas políticas". Nuestra Carta Magna es precisa al mencionar que no debe existir diferencias entre sexos.
La teoría feminista plantea que la mujer es igual ante la ley, sin embargo, las normas amparan a la mujer, haciendo creer que el derecho tutelado de una mujer es más valioso, por lo que no existiría una igualdad, más bien, pondría en desventaja al otro sexo.
A manera de ejemplo: No es lo mismo un homicidio doloso que un "femicidio", lo que nos lleva a una pregunta interesante: ¿es acaso la vida de una mujer más valiosa que la de un hombre?, o enfocándola globalmente: ¿el derecho de una mujer debe primar ante el de un hombre?
Es cierto, e imposible ignorar que en países orientales, donde el derecho internacional y los derechos humanos son dejados en segundo plano, la mujer es un grupo vulnerable y ha sido por eso la creación de convenios internacionales que han intentado apaciguar esto, y dichos intentos son muchas veces infructíferos por mantener la percepción de que son estas las que deben limpiar la casa, criar hijos y cocinar, pero este no es el caso de Panamá.
EN EL MOMENTO EN EL QUE EL DERECHO DE ALGUIEN DEL SEXO FEMENINO ENTRE EN CONFLICTO CON ALGUIEN DEL SEXO OPUESTO SE DEBE PROCEDER CONFORME A DERECHO, Y EL JUZGADOR DEBE FAVORECER A QUIEN REALMENTE LO AMERITE, BASADO EN HERRAMIENTAS JURÍDICAS Y HECHOS REALES, NO DEJARSE GUIAR POR PASIONES
En Panamá, ha surgido una nueva moda: el feminismo. Mujeres que se han autoproclamado defensoras de los derechos de la mujer; acción, a todas luces, alejada de la realidad. Al revisar estadísticas: las mujeres tienen acceso a la salud, haciendo uso (las aseguradas) a los servicios de la Caja de Seguro Social y luego a su licencia por maternidad o a otros hospitales, militan en partidos y movimientos políticos, ejercen el voto, son capaces de participar en cualquier deporte, visitar cualquier restaurante o centro de entretenimiento, poseen una alta cuota de asistencia a planteles universitarios, es decir, gozan con el derecho a la educación y por otro lado, al momento de ejercer su carrera, lo hacen de la misma manera que los hombres, es decir, hay juezas, ingenieras, médicas, conductoras de transporte público, mujeres piloto, directoras de multinacionales, tenemos a una comisionada en la CADH, dirigentes indígenas y hasta fue electa por voto popular como presidenta de la República y así como los derechos precitados, gozan de muchos otros y desarrollan su vida con normalidad. Me pregunto: ¿Coarta Panamá los derechos a la mujer? ¿Los ciudadanos en desacuerdo con el feminismo, son machistas? ¿Nos oponemos a la tutela de los derechos de la mujer?
No, pero incurre en abuso del derecho decir que bajo cualquier circunstancia el derecho a la mujer debe primar cuando se trata de la vida de otro ser humano solo que de diferente sexo. En el momento en el que el derecho de alguien del sexo femenino entre en conflicto con alguien del sexo opuesto se debe proceder conforme a derecho y el juzgador debe favorecer a quien realmente lo amerite, basado en herramientas jurídicas y hechos reales, no dejarse guiar por pasiones. Lo cierto es que Panamá tiene un bajo porcentaje de discriminación a la mujer y a mi parecer, así como cualquier prenda de vestir, zapato o cartera, el feminismo en Panamá se ha vuelto una moda.