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La única ‘arma’ eficiente: la paz


Alejandro A. Tagliavini (opinion@epasa.com) / Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland.

Pasaron amenazas de guerras con misiles, décadas y décadas de embargo, de prohibir a los estadounidenses el comerciar y viajar a Cuba, y los Castro ni se inmutaron. A esta altura, Mitt Romney, quien insiste en que la política exterior de los EE.UU. es demasiado “blanda”, debería tomar nota de tantas guerras sin sentido para darse cuenta de algo en lo que la ciencia insiste desde hace mucho: que la violencia, lejos de defender la vida, solo la destruye.

Ahora, enmarcado en pocos cambios dentro de Cuba, el gobierno de Raúl Castro anunció la eliminación de los permisos de salida para viajar al exterior y dejó sin efecto el requisito de la “carta de invitación”, como parte de una reforma migratoria, que entrará en vigor el 14 de enero de 2013, desde cuando "solo se exigirá la presentación del pasaporte corriente actualizado y la visa del país de destino". Claro que "serán acreedores de dicho pasaporte los ciudadanos que cumplan los requisitos establecidos en la Ley de Migración", o sea, que el Gobierno seguirá decidiendo a quién le da salida y a quién no.

Sorprende, por otro lado, que a esta altura de la civilización todavía pueda justificarse la esclavitud sin que intervenga ningún organismo de los “derechos humanos”: "se manten-

drán medidas para preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos", aseguró el gobierno castrista que planea seguir imponiendo restricciones a la salida de profesionales, como los médicos.

El fin del permiso de salida indica que ya es el fin del fidelismo, esté él físicamente o no, porque este era uno de los grandes baluartes que Fidel Castro mantenía, era una de sus premisas fundamentales, el asunto migratorio", afirmó la bloguera cubana Yoani Sánchez, que planea acogerse a la medida y salir, “¡para volver!”, el 14 de enero… si es que la dejan salir famosa por su blog Generación Y.

En fin, poco o mucho, todo lo que se ha conseguido ha sido solo gracias a un “arma” mucho más poderosa y eficiente que las nucleares: la paz. "Lo que ocurrió no es que el Gobierno haya flexibilizado los límites a la libertad de expresión ni haya permitido que la diferencia aflore… (sino) que los ciudadanos nos hemos atrevido a decir y hemos encontrado altavoces como teléfonos celulares, sitios de internet. Así que no es que nos han permitido hablar, sino que nos hemos tomado este permiso por nuestra cuenta", sentenció Sánchez.

Es que la información, la verdad, cuya trasmisión es facilitada cada vez más dado el desarrollo tecnológico, es aliada incondicional de la paz.

Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland.

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Martes 18 de agosto de 2026