La unidad funcional de nuestra educación
En nuestro sistema educativo, actualmente las escuelas, los colegios e institutos encargados de la educación funcionan sin coordinación alguna, hasta el punto de que podría decirse que la escuela básica ignora la educación media y la Universidad marcha sin saber lo que en esta rama de la educación se enseña. Esta diferencia merece corregirse, y el alumno que ingrese a cualquier colegio o instituto de enseñanza media, una vez terminada la enseñanza básica, debe encontrar un ambiente adecuado que no impida ni obstaculice la promoción de sus estudios.
Los cambios establecidos hace años en la educación pública constan de doce años o grados a partir de los seis años, hasta los ocho y diez . La escuela debe estar organizada de manera tal, que un alumno en cualquier etapa del proceso educativo pueda modificar el rumbo de su actividad escolar sin tener que repetir años ni cursos. Es decir, la escuela se estructura no para impedir el progreso educativo, sino para facilitarlo.
Debemos tomar en cuenta que el proceso de expresión de las vocaciones y aptitudes a veces es tardío y que a menudo el estudiante, sin orientación alguna, sigue un camino distinto del que le señala su verdadera y profunda vocación, sus aptitudes fundamentales. En estos tanteos hace estudios, adquiere experiencias que no deben considerarse desprovistas de valor, sino que han de acumularse en su récord para ser aprovechadas en los nuevos estudios que emprenda al rectificar el camino.
En esta forma la escuela panameña consagraría el principio de la moderna ciencia de la educación, según la cual el proceso de aprendizaje, como progresiva adaptación de la cultura, que entraña también desarrollo de la capacidad creadora; es fundamentalmente un proceso de vida que debe adecuarse al desenvolvimiento orgánico y social de la personalidad.
Al terminar la escuela básica, o sea el ciclo de seis años, quedan abiertas al educando las escuelas artesanales, para el aprendizaje de profesiones útiles, tan necesarias en Panamá, que carecen de obre-
ros especializados; también los cursos de complementación, para aquellos alumnos que no habían cumplido los 18 años, edad mínima para incorporarse al trabajo remunerado, y la continuación de la enseñanza sistemática en las secciones de la escuela media. Los años séptimo y octavo son comunes a todos los que prosiguen estudios. Al finalizar el noveno grado se produce la diferenciación entre la sección de humanidades y las secciones técnicas, sin que ello signifique que en estas últimas no se prevean cursos de carácter general y que en la primera no habrá los de alcances prácticos.
Así, tanto los alumnos de bachillerato como los que sigan especializaciones técnicas, tienen, además de una amplia base común de cultura, un número de ramas equivalentes, que en cualquier instancia y forma del proceso educativo podrían servirles para el tránsito de una sección a otra del segundo ciclo.
La educación media tiene por función continuar el proceso formativo de los alumnos, por medio de una cultura integral y por la capacidad para funciones de orden técnico, requeridas por los servicios de la sociedad y del Estado, y comprenden estudios humanísticos y estudios profesionales, y a los cuales se podrá ingresar una vez terminado el ciclo fundamental de seis años del que nos referimos antes.
La Universidad y los institutos politécnicos constituyen el tercer ciclo de enseñanza superior del sistema escolar, destinados a la formación de los profesionales y de los técnicos requeridos para el desarrollo de la cultura, de la economía, de la industria y de las demás manifestaciones de la vida nacional.
A ellos se ingresaba después de terminados los estudios del segundo ciclo, sin ningún otro requisito. Las universidades nacionales son institutos al servicio del pueblo que tienen por finalidad completar la formación integral de la juventud iniciada en los ciclos anteriores; crear, asimilar y difundir la cultura y la ciencia, y formar los equipos profesionales y técnicos que necesita la nación panameña para su progreso.
Las universidades forman parte de la educación integral para favorecer el estudio y conocimiento de las necesidades, orientaciones y principios que rigen en los otros niveles de educación.