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La Universidad 276


Intempestivamente, la Universidad de Panamá vive una vorágine de actividades, conferencias, grupos culturales, convenios, proyección mediática, etc. Pocos partidos políticos en nuestro país han demostrado tal capacidad de mercadeo político como los que respaldan la reelección del actual Rector Magnifico. Hasta se celebra la ubicación 276 en la escala de universidades iberoamericanas. Pero hasta hace poco, las cosas no eran así.

A principios y mediados de los años noventa, esta Universidad entró en un período de esperanza y renovación que hacía presagiar mejores días. En los centros de estudiantes, eran desalojados los grupos eternos del FER 29 y reemplazados, con los votos de la mayoría de los estudiantes, por grupos con orientación democrática y sobre todo académica. Los profesores que apoyaron la dictadura o que eran reconocidos por su mediocridad se hicieron a un lado y eso dio paso a la renovación de los decanatos y al final a la Rectoría del Dr. Carlos Iván Zúñiga (Q.E.P.D.).

Pero al salir este, todo se vino abajo. Los centros de estudiantes fueron reconquistados por grupos de pseudos estudiantes amparados en grupúsculos con siglas extrañas y abanderados de doctrinas muertas como el marxismo, el maoísmo y hasta el trotskismo en el peor de los casos. Regresaron los antiguos acólitos de los militares y se instaló el Virreinato que aún somete los destinos de nuestra máxima casa de estudios.

El resultado: centros de investigación cuyos resultados son más que cuestionables. Cada vez que hay un evento atmosférico, hay que recurrir a ETESA o al Centro de Huracanes de Miami. No existen propuestas económicas, arquitectónicas, modelos matemáticos, propuestas de mejoramiento de riego, estudios médicos, etc.

Y qué decir de sus conferencistas. En el Paraninfo Universitario las exposiciones de Premios Nobel, famosos y reconocidos escritores, o académicos laureados son un anhelo. En este lugar retumba el eco de los discursos de los dirigentes de FRENADESO y las ¿ideas? de Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero eso no es lo peor.

Hace unos meses, el Presidente de Bolivia, en un efusivo discurso, señaló que la causa de la homosexualidad y la calvicie estaba en los pollos. Periodistas de todo el mundo buscaron su hoja de vida y descubrieron que su mayor mérito académico no era otro que un Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Panamá.

Todo parece indicar que la situación no solamente no mejorará, creo que será peor. Así, seguiremos viendo cómo crecen las universidades de garaje y el éxodo de nuestras mejores mentes jóvenes hacia centros de enseñanza superior extranjeros, donde prime y se valore el esfuerzo, la investigación y sobre todo el conocimiento. Porque la Casa de Octavio Méndez Pereira ya no existe, ahora solo queda la Universidad 276.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.