La verdadera y definitiva victoria la tiene el pueblo
La verdadera y definitiva victoria en Colombia la tiene el pueblo colombiano que exige a todas las partes la paz. No han triunfado en el plebiscito sí o no. Uribe y Santos han tenido que dejar los intermediados para encontrar acuerdos o principios válidos para alcanzar los reclamos populares, lo demás pasa a ser secundario.
Incluso, no solo las Farc cuentan, frentes armados de la propia organización; otros elementos de diversas índoles se encuentran en el escenario, que también exigen o demandan. También las víctimas de todos los involucrados y las instituciones civiles y orgánicas cuentan.
En ese contexto llegó el no. Por tanto, la problemática es bien compleja, independientemente de las influencias o intereses del exterior, que también están presentes, en otros términos, tampoco ignorados.
Para la oposición, las concesiones de Santos en las negociaciones para proponer el sí fueron exageradas, aunque conviene en darle algunas garantías a las Farc, que insisten en deponer las armas, según los últimos pronunciamientos de Timochenko.
El sello en Cartagena de Indias, con el beneplácito internacional, de un histórico acuerdo de paz no fue más que un ingenuo intento, a pesar de las palabras del presidente Santos, "de haber cesado la horrible noche de la violencia que nos ha cubierto con su sombra por más de medio siglo".
La sorpresa del no alcanzó al secretario general de Naciones Unidas, quien en el futuro será más cauto para estos acontecimientos, al igual que las representaciones internacionales. Más de 500 personas se presentaron en Cartagena para protestas por el acuerdo, fue un anticipo del plebiscito.
La cuenta en reverso se inicia con una gigantesca incógnita, con un espectro mucho más amplio y, seguramente, más prolongado.
Sin duda alguna, resulta prioritario el entendimiento entre el presidente Juan Manuel Santos y el expresidente Álvaro Uribe, que ahora incluye otro expresidente, Andrés Pastrana, que también viene lidiando con la mediación, desde su periodo, directamente con el fundador de las Farc.
El tiempo es otro factor que tomar en cuenta. Solo quedan dos años para el periodo presidencial; en las condiciones actuales y los señalamientos de todas las partes involucradas, no proyectan un acuerdo virtual a corto plazo, América continúa a la espera, al igual que el pueblo colombiano, que ambiciona el éxito, en medio de un gran pesimismo presente en cada oportunidad, del intento.